| No. 24 |
Mayo - Junio de 1999
Edito
Primero el amor
Toda guerra, abierta o encubierta, tiene como base un sistema internacional injusto. Los escenarios de guerra que muestra el mundo en los Balcanes, Ruanda, Birmania, Cambodia, Colombia, Chiapas, Sierra Leona, Timor del Este y Sudán, ofenden los principios más elementales de la convivencia humana. Cada uno de nuestros países, a su manera, vive las consecuencias negativas del actual desorden internacional. Esta situación nos recuerda que Jesús fue condenado a muerte por un sistema social injusto, el mismo sistema que hoy, a nivel internacional, condena y crucifica los pueblos empobrecidos en los países del Sur. La violencia estructural entronizada en nuestras sociedades, se crea, desarrolla y fortalece sobre la injusticia y la humillación del ser humano. La idolatría del "lucro sin freno y del imperialismo internacional del dinero" son el denominador común de las actuales guerras de odio que se desarrollan ante nuestros ojos.
Los conflictos violentos, abiertos y ocultos, se fundamentan en profundas injusticias que nos distancian del ideal humano de hermandad y solidaridad, al que Dios nos llama. El amor (la caridad) se opone a todo tipo de injusticia que se cometa en cualquier parte del mundo, contra cualquier ser humano. La injusticia no tiene cabida en el amor. En la reconciliación no cabe la injusticia, la reconciliación sólo puede darse acompañada del amor o caridad, y por lo tanto, sólo con la superación de todo tipo de injusticia.
Al mismo tiempo, en que en varias partes del mundo se hace la guerra abierta, con el tema "Reconciliación y caridad", Caritas Internationalis realizará su XVI Asamblea General del 11 al 19 de junio en Roma, Italia. Paradójicamente, en la propia Europa, Milosevic en Kosovo y la OTAN en Yugoslavia, exhiben al mundo, una vez más, el odio y la barbarie de los que somos capaces los seres humanos. El militarismo de la OTAN nos revela la esencia del capitalismo salvaje, ensoberbecido, que domina el mundo.
Desde 1968, hace 31años, la Iglesia latinoamericana viene diciendo que "La paz es, ante todo, obra de justicia. Supone y exige la instauración de un orden justo en el que los seres humanos puedan realizarse como tales, en donde su dignidad sea respetada, sus legítimas aspiraciones satisfechas, su acceso a la verdad reconocida, su libertad personal garantizada. Un orden en el que los seres humanos no sean objetivos, sino agentes de su propia historia. Allí, pues, donde existen injustas desigualdades entre los hombres y naciones se atenta contra la paz." Medellín 2,14.
La caridad cristiana o el amor, suponen el conocimiento de la verdad y la justicia, bases fundamentales de la reconciliación cristiana. Como el amor radical que se nos presenta en el Evangelio, la reconciliación no puede ser a medias tintas, es o no es. ¿Cómo abrir caminos de amor y unidad en sociedades profundamente heridas por injusticias sociales, sometidas al empobrecimiento y la exclusión? Sin duda, éstos serán temas que tendrán que abordar las Cáritas del mundo reunidas en Roma. Pero sin duda también, deben ser temas cruciales en todos los ámbitos, de cada una de nuestras Cáritas.
Así como varias Cáritas de Europa han dicho "presente" en los actuales campos de refugiados albano-kosovares, Cáritas tiene que hacerle frente a la situación política que produce estos campos. La presencia de Cáritas en los cinco continentes del mundo, organizada en más de 154 países, en las diócesis y parroquias de las iglesias nacionales, no puede callar, ni estar al margen de los grandes o pequeños conflictos sociales. Urge que CÁRITAS INTERNATIONALIS, actúe como la Confederación que es y se pronuncie sobre el tema, actuar de esta manera sería un aporte significativo al tema de Reconciliación y Caridad en el mundo de hoy.
Clamamos para que todas las Cáritas nos pronunciemos en pro de la paz, justa y digna. Clamamos para que todas las Cáritas, en cada región, zona y país, rompamos el silencio, que en medio de la barbarie, nos convierte en cómplices. Clamamos para que el AMOR de Cáritas se levante y ande por los 154 países que conforman nuestra Confederación mundial. ¡Ni limpieza étnica ni bombardeos! ¡Exigimos la paz con justicia y dignidad!
Oficina Nacional de Pastoral Social-Cáritas |