| No. 29 |
Marzo - Abril de 2000
Nuestra palabra
Un Canal para la vida, no para la muerte El agua es fuente de vida, la falta de agua lleva irremediablemente a la muerte. El agua no es inagotable, se acaba, y podemos afectar su calidad, hasta el punto de "matarla", haciéndola inservible para el consumo humano de animales y plantas. La economía de mercado, desesperada en su afán por sacar la mayor ganancia, no respeta al ser humano y su complemento, que es la naturaleza. El neoliberalismo, rostro actual del capitalismo, continúa explotando a los humanos, arrasando con los bosques, la tierra y la naturaleza, hasta extraerle de sus entrañas la propia vida. El desenfreno neoliberal con su destrucción está llevando a la desaparición del ser humano. Agotadas las minas de túneles y socavón, la industria más sucia, como se le conoce a la "minería a cielo abierto" (MCA), literalmente arranca toda la corteza destruyendo el suelo, flora y fauna, para llegar a la roca, que dinamita y lleva a la molienda, en donde es mezclada con una solución letal de cianuro para extraerle el oro, la plata y otros metales. La MCA requiere enormes volúmenes de agua. La mina Santa Rosa, en la provincia Veraguas, es un claro ejemplo del poder destructivo de esta industria de la muerte. Al mismo tiempo que la Minería a Cielo Abierto, se implanta, como auténtica espada de muerte, en los empobrecidos y dependientes países del Sur, el sistema neoliberal acecha el agua del planeta represándola para sacarle ganancia. Lucrar es la consigna, la religión, la ideología, el becerro de oro, el cuerpo y alma de un sistema que nos conduce al callejón sin salida de la destrucción y la barbarie. ¿Por qué deberíamos los panameños - hombres y mujeres - sacrificar nuestros recursos no renovables, para satisfacer la voracidad de ganancia y lucro del insaciable sistema neoliberal? El sistema busca represar el agua hasta matar los ríos, matando también, el ecosistema íntimamente relacionado. Así como fluye la sangre en el cuerpo, fluye el agua en el planeta. Represar el río de la Madre Tierra, equivale a obstruir las venas y las arterias del cuerpo humano. El cuerpo, como la Tierra, terminan por enfermarse hasta morir. No podemos continuar actuando como enemigos de la naturaleza. El lucro no puede ser la piedra angular de nuestras vidas. No podemos seguir confundiendo consumismo con bienestar, ni desarrollo con destrucción. ¿Por qué debemos agotar nuestro recurso agua, en nombre de un "progreso" que beneficia, principalmente, a los dueños de barcos y al comercio internacional de los países ricos? Ni el Canal, ni la flota de barcos, ni los privilegiados, que en la Autoridad del Canal de Panamá (ACP), reciben altísimos salarios, son razones suficientes para sacrificar a cientos de comunidades campesinas, miles y miles de árboles y toda clase de especies animales, empujando el país hacia el desastre ecológico. En el mundo está creciendo la conciencia ecológica organizada. El 14 de Marzo se realizó el Día Internacional de Acción Contra los represas y por los Ríos, el Agua y la Vida. Los días 13 y 14 del mismo mes, en la ciudad de Panamá una delegación de 36 campesinos de las provincias de Panamá, Coclé y Colón, fueron recibidos por el Defensor del Pueblo, el Arzobispo de Panamá y la Comisión de Derechos Humanos de la Asamblea Legislativa. Ante estas instancias, los campesinos que viven en tierras que la Autoridad del Canal de Panamá (ACP) pretende inundar, represando ríos y creando lagos para construir la sub-cuenca (artificial) del Canal, plantearon sus demandas que pueden ver en las páginas 8-9 de este boletín. En el ámbito internacional se está trabajando para articular los movimientos y organizaciones que en varios países del mundo luchan contra las represas. Se trata de fortalecer las organizaciones locales que conforma la red mundial de los grupos anti-represas. Fortalecer la organización de un movimiento mundial, fuerte y diverso dedicado a la preservación de los ríos y a la gente que depende de ellos. Se está trabajando para lograr un cambio hacia un sistema de manejo de ríos más equitativo y sustentable. Son numerosos los grupos que están luchando por indemnizaciones más justas para compensar, en alguna medida, a la gente que ha sido afectada por las grandes represas. En varios países del mundo, la gente está demandando que las instituciones y compañías constructoras de represas reconozcan su responsabilidad por los daños sociales y ecológicos. Otro gran movimiento es el de la "decomisión" de represas. El propio gobierno de los Estados Unidos y el de Francia, en conjunto con sus correspondientes agencias de desarrollo, han reconocido que la era de construcción de represas ha terminado y han comenzado los programas de decomisión de represas. Sin embargo, en Panamá la ACP, actuando como un ente supra nacional y supra estatal, está dando los pasos para represar varios ríos, subyugando pueblos campesinos y recursos no renovables, a los intereses de la flota mercante y el comercio de los países más ricos del mundo. Es tiempo de crear una nueva perspectiva en el mantenimiento de los ríos en el próximo milenio. También debemos ejercer presión sobre los organismos de poder, para que implementen soluciones reales para las necesidades de agua, energía y control de innundaciones. Tenemos que promover el uso de tecnologías alternativas, comenzando por las estrategias de manejo de agua y energía por parte del usuario y la implementación de verdaderas energías renovables, como la energía solar o la de viento. Reafirmamos nuestro compromiso, planteado en el Mensaje Final del I Congreso Nacional de Pastoral Social - Cáritas (22-24 de octubre de 1999). "En Nombre de Dios exigimos Soberanía y Equidad."
"En nombre de Dios nos comprometemos a acompañar las poblaciones campesinas de las provincias de Colón, Coclé y Panamá, en donde se tiene planificado construir una nueva subcuenca para el Canal de Panamá. La construcción de dicha cuenca hidrográfica afectará a miles de personas en cientos de comunidades campesinas, que, por varias generaciones, han habitado las tierras que serán inundadas. Reafirmamos que el criterio y valor fundamental ha de ser la persona humana. ¡Por encima del propio Canal de Panamá y sus necesidades, estarán siempre los seres humanos! Las comunidades campesinas también son parte del país y de la Patria que se pretende beneficiar. Como Iglesia pueblo de Dios, nos comprometemos a realizar, conjuntamente con las poblaciones afectadas, un serio estudio sobre el impacto ambiental y social.".
Oficina Nacional de Pastoral Social-Cáritas |