Iglesia en el mundo
Los mártires de las piedras
"O vivimos con dignidad en nuestras casas o morimos con dignidad defendiendo nuestros derechos..." A los niños del pueblo palestino (Carta del Obispo de Jerusalén -en el exilio-).
En mi exilio estoy lejos de vosotros pero sólo físicamente, de otra forma estoy con vosotros durante todo el tiempo, en mi corazón, con mis pensamientos y mis oraciones. En estos difíciles momentos que están atravesando, los tengo presentes mucho más íntimamente que antes. Mi deseo es estar con ustedes, manifestarme con ustedes y estar preparado para morir por ustedes. Sería un honor para mí morir en el campo de batalla porque según entiendo, éste es mi deber ante Dios y mi país. La humanidad de una persona se engrandece sólo por dos cosas. Primero: para estar de pie en la solidaridad, sin ningún compromiso ni interés, del lado de los oprimimos, sin privilegios. Segundo: para estar de pie contra los opresores no importa quiénes sean y no importa a qué precio. Cualquier otra actitud se escapa de nuestra responsabilidad y nos sirve para lavarnos las manos. Estar callado es una señal de cobardía. Estar callado es otra manera de asentir. Como árabe y como Obispo de Jerusalén mi conciencia me obliga a defender a mis fieles y a mis niños. Es ya bastante, nuestra paciencia ha alcanzado su límite. Nuestra desgracia es el movimiento sionista internacional que ha sido un movimiento expansionista e imperialista, ha hecho nuestras vidas miserables desde su inicio. Israel es un instrumento para llevar a cabo este objetivo. Nuestro pueblo palestino vive bajo la ocupación sin derechos y sin dignidad. Los palestinos son extraños en su propio país y prisioneros en su propia casa. Israel robó nuestras tierras y ha dejado a muchas personas sin casa ni hogar. Israel nos quitó nuestros derechos y deshonró nuestra dignidad. Profanó nuestros sitios sagrados y asesinó a los fieles al Ibrahimi, la mezquita de Hebrón. La primera y la segunda Intifada son una expresión de la determinación Palestina de luchar contra la opresión y la ocupación. Contra Israel, el rechazo a la pérdida de nuestros derechos, nuestros derechos inalienables, la determinación a construir un Estado Palestino soberano y libre. Israel está intentando romper nuestro espíritu con tanques, helicópteros, cohetes y municiones. Israel está atacando a los héroes desarmados, sólo tienen piedras, aún así están armados con su determinación y su fe, y ellos vencerán. Asesinaron a decenas de personas y los heridos se cuentan por miles, Israel continúa aniquilándonos moral y físicamente. Estamos luchando para la vida. Pero la vida no es sólo comer y beber. No sólo a través del pan es como el hombre se realiza. La vida es la dignidad de la patria. Esto es nuestro único camino y lo hemos tomado. O vivimos con dignidad en nuestras casas o morimos con dignidad defendiendo nuestros derechos. Si todos debemos morir, sería una vergüenza morir como cobardes. Nuestro objetivo es una paz justa que nos garantice una vida digna en una patria libre, soberana e independiente. Sus fronteras son las fronteras del 4 de junio de 1967 y Jerusalén es su capital. Nosotros no estamos pidiendo nada nuevo. Esto es nuestro. Éste es nuestro derecho básico y mínimo, de acuerdo a las resoluciones 242 y 338 de las Naciones Unidas. Bajo esta línea sólo está el 21 por ciento del territorio de Palestina. Israel tiene que escoger ahora más que nunca, o la paz o la continuación de la ocupación. Pero beneficiarse de ambas es imposible porque éstas dos opciones se contradicen. El lenguaje de las amenazas, la opresión, el boqueo, el estado de sitio, y la inanición que imponen sus políticas son como el dinero falso. Es inútil. Nuestra moral es alta y nos negamos a doblegarnos. Arriesgamos nuestras vidas por nuestra casa y dignidad. No nos rendiremos hasta que no icemos la bandera Palestina en nuestra tierra ocupada. No nos arrodillaremos y no nos rendiremos. Nuestros mártires son inocentes y nuestros heridos son luces que nos muestran la forma, la manera de devolver la mezquita de Al-Aqsa, la Iglesia del Santo Sepulcro, a Palestina. El camino está lleno de espinas. Está lleno de sacrificios. La luz del alba sólo sale después de una noche oscura. La revolución sólo puede ocurrir a través del parto de penas y el maíz no puede vivir a menos que se entierre en la tierra. Su muerte es su vida, su fertilidad es su resurrección. El pueblo está luchando contra la opresión y la tiranía. Los líderes del Mundo Árabe se les acercarán. Se lo dicen en el nombre de Dios, en el nombre de todas las personas que fueron asesinadas, en el nombre de los miles de los heridos, en el nombre de los héroes. Les digo, recordando el dolor y las lágrimas de los niños huérfanos y de las viudas, les digo que ir hacia adelante es la mejor manera de despertar a los pueblos árabes. No les decepcionen. Son su trinchera. Ayúdenles a que levanten sus objetivos de vivir libremente y con la dignidad y tomen decisiones firmes como: 1. Encontrar la unidad entre los hermanos árabes. La fuerza sólo puede provenir de la solidaridad y unidad. (Dios nunca cambiará a las personas a menos que ellos cambien). 2. Detener de forma inmediata todas las actividades de normalización de relaciones. 3. Apoyar el boicot a Israel. Para que su conciencia esté en paz con ellos mismos y para que la historia lo recuerde agradecidamente. Envío mis saludos a todas los pueblos y personas árabes que están de pie en solidaridad con el pueblo Palestino y la Intifada de Al-Aqsa, se expresan con manifestaciones masivas. Estoy muy orgulloso, de recordar a los mártires de las piedras y de todo el pueblo palestino que lucha. La gloria es para ustedes, nuestros estimados mártires. Descansen en paz. Nosotros permaneceremos fieles en nuestro camino de llevar el estandarte de la libertad que ustedes llevaron antes. No les decepcionaremos. Prometemos conseguir el objetivo que ustedes marcaron, llevar a Palestina, la mezquita de Al-Aqsa, la Iglesia del Santo Sepulcro, a nuestra Jerusalén árabe y libre, la capital de Palestina. Dios todo lo puede. Elarion Cappuchi Obispo de Jerusalén en el exilio. 23 de octubre de 2000.
Nota de la traducción: La precipitada traducción al castellano proviene de una versión inglesa realizada por el Dr. Majed Nassar Deputy director Union of Health Work Committees, Palestine. La urgencia de los acontecimientos nos hace dar prioridad a la difusión, en unos días contaremos con una versión de mayor calidad. |