No. 35 |
Abril - Mayo de 2001
Nuestra palabra
¿Zapatista en Panamá?
- Panamá 24 de marzo de 2001
(21 aniversario del asesinato de Monseñor Romero, pastor y mártir de los pueblos latinoamericanos).
Los poderes en Panamá, como acostumbran en otras partes del mundo, han recurrido sistemáticamente a la manipulación de los hechos para imponer sus proyectos de muerte. Esta vez, se han pasado... ahora, creyendo que nos difaman, nos acusan de extranjeros y zapatistas, cuando no somos más que hombres y mujeres que defendemos la vida y la naturaleza. La información publicada por los medios de masas en Panamá revela la torpe campaña insidiosa de los poderosos. Confesamos que nos asustan, sin que el miedo nos paralice, los absurdos propósitos que se esconden detrás de la imaginación enfermiza de las noticias inventadas por los señores del poder. Por eso, reclamamos la solidaridad de todos y todas.
Los Zapatistas amanecieron hoy en Panamá, según las primeras planas de todos los diarios impresos en el país. Con la noticia manipulada, tratan de satanizar el movimiento campesino de la Coordinadora Campesina contra los Embalses, la Iglesia y las organizaciones sociales, que junto a ellos, defienden la vida, la cultura, los bosques y los ríos, amenazados por la política neoliberal de destrucción que adelanta la Autoridad del Canal de Panamá (ACP) y autoridades del gobierno.
La ACP, respaldada en la ilegítima Ley 44, del 31 de agosto de 1999, empuja a rajatabla el proyecto de creación de tres embalses en los ríos: Indio, Caño Sucio y Coclé del Norte, con el objetivo de crear tres lagos artificiales y llevar agua para la construcción del tercer juego de esclusas, en sus propósitos de ampliar el canal de Panamá. Con la inundación pretende desplazar la población campesina, expropiar e inundar las tierras más productivas, ubicadas en los valles de la región, que los campesinos han trabajado desde siempre.
El proyecto de embalses comprende un área de aproximadamente 54 mil hectáreas de tierras que serían inundadas, lo que afectaría a más de 100 comunidades campesinas representadas en la Coordinadora Campesina contra los Embalses, que del 12 al 16 de marzo realizó su segunda vigilia por la vida y por la tierra, esta vez, en la provincia de Colón, en donde participaron unos 350 campesinos organizados.
Hay varias formas de analizar la manipulación de la noticia que hoy hacen los medios de comunicación en Panamá.
1. Es un esfuerzo desesperado por frenar los avances organizativos de la Coordinadora campesina, que decididamente trabaja en la defensa de sus vidas y de la tierra en la que viven.
2. La desinformación es muestra de la práctica reiterada de la ACP, en sus intentos por desprestigiar a todos los que se oponen al dañino proyecto de ampliación del canal.
3. No podemos ser ingenuos, y entendemos la gran manipulación de los hechos, como una reiteración de las declaraciones agresivas e intimidatorias de la ACP y las autoridades en contra de los campesinos y los sectores que se oponen al absurdo proyecto.
4. Los señalamientos de extranjeros en el área que se oponen a los embalses apunta a los hermanos y hermanas misioneras solidarias, que por muchos años, han acompañado a los campesinos. Los verdaderos extranjeros son los que acumulan tierra sobre tierra y pretenden destruir la vida de las comunidades, su cultura y la naturaleza.
Los campesinos y amplios sectores de panameños, representantes de diversas organizaciones de derechos humanos, de organizaciones eclesiales, estudiantiles, sindicales y del movimiento popular panameño, se han manifestado en contra de la Ley 44 y de la creación de los embalses. Públicamente, reconocidos juristas, arquitectos, ambientalistas, economistas, antropólogos y otros profesionales, no sólo han manifestado su oposición al descabellado proyecto, sino que han señalado, con la sustentación del caso, que existen otras alternativas para la verdadera modernización del canal, sin la necesidad de empujar un proyecto, que el país no puede soportar por el terrible daño social, económico y ambiental que ocasionaría.
Pobres señores, se equivocan al utilizar el movimiento Zapatista mexicano, para tratar de satanizar la lucha de los panameños contra los embalses. Parecen no enterarse que los Zapatistas han levantado la bandera de la dignidad de las culturas indígenas, de la democracia, de la libertad y la justicia. No quieren saber, como es evidente, que el movimiento Zapatista goza de la simpatía, no sólo en Chiapas, México y el Continente, sino en todo el mundo que resiste la política neoliberal, que nos quiere igualar en la exclusión y la miseria, reventando países, comunidades y la naturaleza.
Héctor Endara Hill