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Construyendo

No. 36 | Junio - Julio - Agosto de 2001

Nuestra palabra
Ofrenda: no tenemos precio

En “nuestra palabra”, hacemos nuestras las palabras de presentación del más reciente trabajo musical de Pedro Guerra, cantautor español (Canarias).  “Ofrenda”, es el título del nuevo álbum musical que Pedro nos presenta de la siguiente manera:   

“Oaxaca se llenó de Altares.  Los Altares están llenos de flores y de frutas.  Las calles olían a chocolate caliente y quesillo.  Había niños, globos, y sobre todas las cosas, un gran mundo de color. 

1 de Noviembre de 1999.  De Oaxaca me traje la idea para una canción.  Una ofrenda para regresar lo que se ha ido.  Un altar en el que poner lo que no está para que vuelva lo que se fue. Pueden volver las personas, pero también esta ofrenda quiere que regresen las cosas que ya no son como eran, las actitudes y valores perdidos, el mundo al alcance de todos. 

Una ofrenda que, frente a lo sucedido después de la Torre de Babel, encuentre vías para el respeto y el entendimiento, una Ofrenda que devuelva la tierra y las condiciones de vida digna a los pueblos indígenas, una Ofrenda que permita el libre tránsito de las personas por el planeta Tierra que es nuestro y de todos, una Ofrenda contra el miedo, una Ofrenda que nos acerque en nuestras relaciones y nos ayude a vernos en nosotros y en los demás, a nosotros y a los demás, una Ofrenda que dé voz a los sin voz, una Ofrenda que nos recuerde que los niños no deben vivir en la calle y que ninguna persona es mejor que otra, da igual el color de su piel, el sexo o el lugar del que vengan, una Ofrenda que nos recuerde que todavía somos seres humanos hechos de huesos, vísceras y piel, una Ofrenda que nos recuerde que somos algo más que un número y, aunque se empeñe quien se empeñe en demostrar lo contrario, no tenemos precio.” 

Decir que una familia en Panamá puede vivir dignamente con menos de 500.00 balboas, si a ti esa cantidad no te alcanza para tus distracciones del fin de semana, llamar terquedad a la resistencia  de los campesinos en la mal llamada “nueva cuenca del canal” para no doblegar su dignidad a los intereses comerciales, que las hidroeléctricas puedan multiplicarse por el país precisamente en zonas habitadas por campesinos e indígenas, construir corredores que afectan a las áreas marginadas de la ciudad, suena a desprecio y a carencia de proporción de lo que la vida y todas las vidas se merecen.  

Es el sistema que funciona como si hubiera personas de diferentes calidades, como si hubiera alguna explicación razonable para justificar la convivencia de vidas en la opulencia, mientras otras padecen  hambre, desempleo y desesperanza.  Seguimos sonriendo hoy, como si el dolor de quienes no tienen opciones para definir sus proyectos de estudios y de trabajo no ameritara un alto y una transformación del actual estado de cosas en nuestro país.  Seguiremos apostando por un proceso compasivo y liberador junto a quienes hoy sufren exclusión material y a quienes el sistema pretende obligarles a renunciar a la utopía.

Nos preocupa la vida, por eso todo lo que hacemos intenta ser una esperanza y un camino para construirla y defenderla.  Aunque para algunos pudiera parecer una dosis excesiva de radicalidad, nuestras conciencias experimentan plenamente cada día la salida del sol y nos disponemos a reparar nuestras fuerzas luego de contemplar la luna, sabiendo que  cada don del universo nos ha sido entregado para administrarlo responsablemente y jamás para adueñarnos y abusar de ellos.  Mientras alguien esté excluido de disfrutarlo, será poco lo que hagamos y digamos.  Concebimos esta responsabilidad desde una dimensión que no nos permite guardar para los intereses personales, ni cuidarnos del castigo de los poderosos porque intentamos hacer de nuestras vidas una respuesta incondicional para contemplar el mundo con los ojos de quienes más sufren, en la proporción que esta decisión amerita. 

No nos detienen los obstáculos ni el riesgo de que algunos interpreten que el contenido de boletines como éste puede obedecer a otros intereses, extraños al Evangelio, o la acusación de que estamos incursionando en terrenos que no son incumbencia de la Iglesia, que nos hemos apartado de las sendas de la paz y la armonía.  

Nos sostiene la certeza de que la paz verdadera no se construye desde la tranquilidad, ni desde la indiferencia a los dolores y los sufrimientos del pueblo que Jesús amó y que, mirándole a los ojos y conociendo su corazón, le movió a liberarles de la lepra, la ceguera o la sordera.  Creemos que un camino serio y comprometido de compasión y liberación, siempre estará necesitado de palabras dichas sin miedo, de fidelidad a la verdad y a la justicia

Pretendemos ser una comunidad de servicio que se esfuerza por hacer lo que Jesús quiso, porque sabemos que tendremos que responder ante Dios por la naturaleza devastada, por la guerra tolerada, por las palabras silenciadas, por la represión sutil y sistemática al pueblo empobrecido que clama por la justicia, por la incomprensión con quienes intentan hacer posible el sueño de una patria libre y justa, por la solidaridad no animada y por dejar pasar los acontecimientos con la frialdad de quien no reconoce en ellos el rostro adolorido de sus iguales.  “Yo te bendigo, Padre, Señor del cielo y de la tierra, porque has ocultado estas cosas a sabios e inteligentes, y se la has revelado a pequeños.” (Lucas 10, 21).    Los pequeños, “algo dirán” como dice Pedro Guerra en una de sus canciones:

Dirán 
 
los expulsados los excluidos
los explotados los exhibidos
los no explicados los extinguidos
los no explorados los exprimidos
            los penetrados los perseguidos
            los postergados y los perdidos
            los pateados prostituidos
            los perseguidos y los prohibidos
las amarradas y adormecidas
las afectadas las absorbidas
las apagadas las abstraídas
las abusadas y aborrecidas
            las rematadas las retenidas
            las repudiadas restituidas
            las reservadas retransmitidas
            las refugiadas y reabsorbidas
algo dirán
 
los desollados los deprimidos
los descalzados los divididos
los derrotados desatendidos
los derramados los detenidos
            los anegados los abducidos
            abaratados y no atendidos
            los no apañados los adheridos
            anestesiados y no asumidos
 
algo dirán
 
las ignoradas las invadidas
las iletradas las inhibidas
las incendiadas las impedidas
las infectadas las influidas
            las desechadas desinstruidas
            despilfarradas y decaídas
            desenraizadas y descosidas
            desesperadas y desnutridas
 
algo dirán
Equipo de la Oficina Nacional de Pastoral Social-Cáritas Panamá


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Agosto 2006