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Construyendo

No. 37 | Sept. - Oct. de 2001

Nuestra palabra
Las nuevas amenazas del la ACP

Los directivos de la Autoridad del Canal de Panamá (ACP) están jugando, peligrosamente, con la paciencia de las comunidades campesinas.  Su presencia en las comunidades hace reaparecer la pesadilla de un destino incierto, provocada por el desplazamiento que lleva consigo el cuento de la ACP de que hay que represar los ríos y crear los embalses para ampliar el canal.

ALGUNOS ANTECEDENTES

Los directivos de la ACP, sin estudios técnicos, ambientales, socioeconómicos o financieros, animaron la aprobación de la Ley 44, del 31 de agosto de 1999, que establece la mal llamada “subcuenca occidental del canal de Panamá”.  Esta ley, que en ningún momento fue consultada con la población campesina directamente afectada, nos lleva a una pregunta obligada:  ¿Cómo una “ley” tan improvisada, superficial y vaga se convirtió en Ley de la República?

El problema de fondo está en que los proyectos de ampliación del canal, que propone la ACP se  amparan en esta ilegítima e inconsulta ley, la cual pasa por encima, y atropella los derechos legítimos de cientos de comunidades campesinas de las provincias de Panamá, Colón y Coclé que han vivido y trabajado en esas tierras por varias generaciones. 

Ahora, los directivos de la ACP, actuando como enclave y monopolio del conocimiento y la verdad, desconocen los argumentos y a las personas que están señalando otras alternativas para la ampliación del canal.  La   ACP insiste en un proyecto que pretende expropiar e inundar aproximadamente 40 mil hectáreas de tierras productivas, trabajadas por las comunidades campesinas, que viven en los márgenes de los ríos Caño Sucio, Coclé del Norte y Río Indio.

LA PACIENCIA SE AGOTA

La estrategia de comunicación de los directivos de la Autoridad del Canal de Panamá, especialmente del ingeniero Alberto Alemán Zubieta, es la desinformación: dice una cosa y hace otra.  Por una parte,   nos dicen que “no hay nada decidido”, que se trata, todavía sólo de “un concepto”, y por la otra, están dando todos los pasos, incluyendo el engaño publicitario y la presencia de sus técnicos haciendo estudios en las comunidades para la ampliación del canal mediante la creación de los embalses.  Continúan con su costosa campaña publicitaria para tratar de engañarnos y hacernos creer que la “ampliación del canal” es una necesidad importante e ineludible para el país.  

UN MEGA-PROYECTO NEOLIBERAL.

Sabemos que la ampliación del canal que plantea la ACP es un MEGAPROYECTO que tiene todas las características del modelo de economía neoliberal:
  • Destructivo del medio ambiente y  la ecología.
  • Desplaza -por la fuerza- poblaciones campesinas.
  • Concentra las riquezas, mientras empobrece y excluye comunidades y seres humanos.
  • El criterio del lucro y la ganancia son la brújula y norte del proyecto de ampliación del canal.
  • Se busca el enriquecimiento de sectores privilegiados, mientras se esparce el hambre y la miseria entre la población.
  • El proyecto de ampliación se elabora desde arriba, en la trastienda, al margen y en contra de la población. 
  • La desinformación es parte consustancial de la estrategia de engaño y mentira para dividir las comunidades campesinas y lograr la paralización de la opinión publica.

OTRAS ALTERNATIVAS.

A través de los medios de comunicación conocemos que los embalses no son la alternativa exclusiva para la modernización y ampliación del canal.  Expertos en la materia, han divulgado otras alternativas para la ampliación del canal de Panamá, que, a diferencia de la propuesta de la directiva de la ACP, fundada en el lucro y la ganancia, se basa en la experiencia, el conocimiento y en la búsqueda del BIEN COMÚN.  A manera de ejemplo, citamos las palabras de Thomás Drohan Ruiz, Ingeniero Jefe del Canal de Panamá: “Se puede conseguir toda el agua que se necesite para el 3er. juego de esclusas en la cuenca existente.  No hay necesidad de desplazar a humildes panameños a un alto costo humano, social, económico y ecológico.”.   [1]

El funcionamiento, a modo de enclave, de los directivos de la ACP les impide darse cuenta de que existen planteamientos serios sobre el tema. Que por la salud del país, su gente y su tierra, están obligados a consultar, entre otras personas, a los ingenieros: Thomás Drohan Ruiz y Felipe Len-Ríos, al arquitecto Ricardo Bermúdez D. y al profesor y economista William Hughes.  Con el afán de contribuir a la “investigación” y “consulta” que realiza la ACP, sugerimos leer las palabras de conclusión del ingeniero Thomás Drohan Ruiz:  “Repito el mensaje principal de mi escrito: La nueva cuenca occidental no tiene sustentación técnica, ni económica, ni social, ni ambiental, ni política.  No es una buena solución para aumentar el recurso hídrico del Canal y no es necesaria.  Como he indicado, existen proyectos dentro de nuestra cuenca existente que ofrecen todo el agua que necesitamos para el Canal actual y para un Canal expandido a un costo económico, social y ambiental mucho menor.”.

APUESTA POR LA VIDA Y LA ECOLOGÍA.

¿Por qué será que los directivos de la ACP avanzan con la única propuesta de represar los ríos, inundar las tierras y crear los embalses, reventando así a la ecología y las comunidades campesinas?  ¿Acaso la ACP no tienen nada que decir de las otras propuestas señaladas por reconocidos expertos en la materia? 

¿Por qué los miembros encumbrados en la ACP, con altísimos salarios, actúan como un nuevo enclave en el territorio nacional?  ¿Se creen y sienten, acaso, dueños absolutos de la verdad, o únicos y naturales beneficiarios de las recién recuperadas estructuras y tierras del canal? ¿Dónde queda el dolor de los campesinos y campesinas por la pérdida y destrucción del producto de su  trabajo, de infraestructura, de su patrimonio cultural y moral?

Estamos en presencia de planes que implican una desviación involuntaria del porvenir, planificado por el campesinado trabajador, para dar paso a un desconocido mundo, a una nueva e incierta vida.  Lo que se mataría, represando los ríos y creando los embalses, allá adentro en las montañas, es historia, vida digna, espíritu colectivo.  Se pondrían en peligro las mínimas condiciones de supervivencia,  superación y  un sabio aprendizaje de la convivencia con la madre tierra que les vio nacer y en la que han soñado con un desarrollo respetuoso de la vida y la naturaleza. 

Para los directivos de la ACP tampoco cuenta la población panameña que indefectiblemente será afectada por la escandalosa destrucción de bosques vírgenes, anegación de tierras productivas y el desplazamiento de población campesina, que probablemente engrosará los cinturones de miseria en la ciudad de Panamá. 

FIELES A DIOS.

Nuestra fidelidad al Dios de la vida y de la historia nos exige esta palabra y nos impulsa a un compromiso con la defensa de su creación que sea capaz de frenar los intereses del ídolo-demonio del dinero y el lucro que animan a la ACP a continuar empujando, terca y peligrosamente, este megaproyecto de represar los ríos y anegar las tierras para la ampliación del canal.

Equipo de la oficina nacional de Pastoral Social-Cáritas Panamá

Panamá, 31 de Agosto de 2001.

[1] El Panamá América, 12 de julio de 2001. El Ingeniero Thomás D. R. Trabajó 31 años en el Canal de Panamá ocupando cargos de progresiva y mayor responsabilidad hasta convertirse en Ingeniero Jefe y Director de Ingeniería en 1997.



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