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Construyendo

No. 39 | Enero - Febrero - Marzo de 2002

Nuestra palabra
Neoliberalismo, corrupción e impunidad

La sociedad panameña vive un remesón en todas sus estructuras producto de las denuncias de sobornos, compra y venta de votos, dentro de la Asamblea Legislativa. No es fortuito, que haya sido en el seno de la Asamblea Legislativa en donde estalló el escándalo de corrupción e impunidad que corroe a toda la sociedad panameña. Sólo el tema de las "partidas circuitales", constituye un claro ejemplo de la inconstitucionalidad en la que caminan los hacedores de las leyes. Ni que decir de la rapiña y corrupción que ha generado la distribución de dichas partidas.

Los 50 puntos presentados en el informe de la comisión presidencial para combatir la corrupción confirman la ilegitimidad de un sinnúmero de actuaciones en las que están involucrados los tres órganos del Estado: Legislativo, Ejecutivo y Judicial. Pero es bueno recordar, que la corrupción y la impunidad no son una originalidad de la sociedad panameña, la realidad del Continente y del mundo de hoy nos muestra un claro repunte de la corrupción y la impunidad. Hacen ya dos años, Amnistía Internacional, al presentar su informe anual afirmaba: "América latina tiene reina, se llama IMPUNIDAD". Destacar lo evidente, la corrupción se alimenta y mantiene de la impunidad.

Desde el 6 de Enero de 2001, los Obispos panameños en la Carta Pastoral #16: La Justicia Social en Panamá (JSP), analizan el grave panorama de la realidad del país, que ha aflorado con las denuncias de corrupción. Dicen los Obispos:

"5. El sentir de la gente nos hace conscientes de que hay un pueblo sediento de vivir en armonía. Expresándose de muchas maneras, el pueblo insiste en la necesidad de encontrar caminos de participación en la vida social y política del país. La falta de oportunidades para la gente pobre, a pesar de tanta riqueza y opulencia que existe, es señalada como el principal problema nacional.

Las noticias y las experiencias cotidianas nos describen un país que se organiza y funciona casi exclusivamente para servir al progreso económico, en detrimento, muchas veces, de la calidad de vida humana. Sería interminable la enumeración de todas las situaciones que hoy hacen sufrir a muchas panameñas y panameños: violencia, explotación, empobrecimiento, corrupción, impunidad, inseguridad.

6. Nos preocupa el desaliento que padece una porción de la población que se manifiesta resignada afirmando que "somos así" y que "siempre ha sido igual". Sin embargo, junto a estas situaciones y en medio de los padecimientos, sobresale como signo de esperanza el ánimo y la resistencia de un pueblo que cada vez se expresa con mayor precisión y da pasos para hacer posible sus aspiraciones.

7. Un planteamiento de fondo sobre la situación del Panamá de hoy, nos exige potenciar la discusión y el compromiso en términos de qué queremos para nuestro pueblo y nuestra nación. Significa la afirmación de nuestra identidad y la definición de las metas y los caminos deseados como personas y como país. Necesitamos por eso llegar a un acuerdo sobre los valores que fundamentan nuestra convivencia y nuestra organización social, política y económica.

La realidad de Panamá vista en términos de "lo más urgente por hacer", se perfila a partir de dos grandes desafíos: La SOBERANÍA, entendida como la potestad para consolidar nuestra nación con autodeterminación en medio de una creciente interdependencia de los pueblos, y la EQUIDAD como convivencia social, en donde las estructuras y las relaciones socioeconómicas y políticas sean capaces de producir frutos de igualdad, inclusión y justa distribución de los bienes.".

El empobrecimiento es "un problema estructural no resuelto en nuestra sociedad y agravado ahora por el neoliberalismo rampante". # 35 JSP. (El realzado es nuestro).

En LaCarta 79, boletín mensual del equipo nacional de Pastoral Social Cáritas Panamá, publicado el 20 de febrero de 2002, decimos lo siguiente sobre el tema de fondo que debemos reflexionar al participar en el actual debate nacional sobre a corrupción y la impunidad: "La construcción de un país distinto. La discusión que en este momento se da en Panamá, debido a la asignación hecha por el Tribunal Electoral, de más un millón de dólares a una sola corporación que controla una red de medios de comunicación, para la campaña publicitaria de las elecciones generales del 2004, sólo es una muestra del secuestro, no solamente del derecho al sufragio universal, sino de pilares fundamentales de la propia democracia. Si bien es cierto que urge en Panamá, y en varios países del Continente, una ley contra la corrupción electoral, ésta, que es una medida necesaria, no es suficiente. La democracia amplia nos exige avanzar hacia un control o ejercicio directo del poder. El país, ni el mundo pueden continuar bajo el dominio y decisión del poder exclusivo de minúsculas elites del poder que van concentrando para sí, casa sobre casa, y tierra sobre tierra.

En Panamá, urge que avancemos hacia una auténtica democracia social, para que todo lo que tenga que ver con los procesos económicos, sociales, y culturales, que compete a todos los panameños, lo podamos determinar entre todos. ¿De dónde, las elites de legisladores, empresarios, magistrados y ministros han sacado que ellos son los dueños absolutos del pensamiento, las riquezas y las decisiones que pertenecen al pueblo?.".

La coyuntura nos muestra la inflación de los ánimos belicistas y de guerra que promueve y exporta el gobierno de los Estados Unidos bajo la falacia de combatir el terrorismo. En este número encontrarán varios artículos de análisis y abundante información sobre el tema de la guerra. "Es en este contexto, de escalada de la guerra animada por los Estados Unidos y sus socios, que se inscribe el "Arreglo Complementario entre el Gobierno de Estados Unidos y Panamá", firmado en nuestro país, por el ministro de gobierno y justicia Aníbal Salas. Acuerdo denunciado por varios abogados y reconocidos expertos del derecho internacional. Nuevamente, una ínfima elite, pasa por encima de la legislación nacional e internacional para dar cumplimiento a convenios y arreglos que lesionan la soberanía, la identidad y la dignidad del país y de los panameños y panameñas.". (LaCarta 79).

Héctor Endara Hill



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Agosto 2006