En el 36 aniversario del Mártir, Pastor y Profeta Héctor Gallego, compartimos con los lectores y participantes de Panamá Profundo el libro: "HECTOR GALLEGO ESTÁ VIVO". Una producción del equipo nacional de Pastoral Social - Cáritas Panamá.
Como es público, el obispo Pablo Varela Server fue encargado para realizar el trabajo sucio y desbaratar el equipo y el proceso de compromiso cristiano que se realizaba en Panamá y Centroamérica. Los del opus dei ya le han agradecido por el cumplimiento de la labor encargada y ejecutada con los dotes patrón y patán que le caracterizan.
Ahora, Cáritas Panamá cumple fielmente con las tareas de la iglesia-impunidad. Tapadera del sistema, amiga de los empresarios y politiqueros de turno. De la caridad liberadora se ha vuelto a la
labor asistencialista y paternalista que humilla a las personas.
Como la muerte, esta Caritas y esta iglesia-impunidad no tendrán jamás la última palabra. A pesar de los Pablos Varelas y su ejército de opus dei, la Iglesia-Comunidad que nos sigue mostrando Héctor Gallego, vivirá para siempre.
Colectivo Panamá Profundo
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Libro: HÉCTOR GALLEGO, ESTA VIVO
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Héctor Gallego llegó a Panamá, trabajó en los campos de Santa Fe de Veraguas y desapareció (1967-1971) en el filo de unos años cruciales en la historia de la Iglesia en América Latina. Después de terminar en 1965 en Roma el Concilio Vaticano II, que abrió puertas y ventanas de la Iglesia a brisas suaves, a temporales y hasta huracanes, los obispos latinoamericanos se congregaron en 1968 en Medellín, Colombia, para abrirle nuevos caminos pastorales al Evangelio: » Completo aquí « |
Capítulos |
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-¡Gooooool!!! -vociferó el gordito Silverio. Había sido otro indiscutible tanto para los del último año. Seguro iban a ganarles de nuevo y no habría tiempo para la revancha. Faltaba ya muy poco para que, con su inclemente talán-talán, la campana anunciara, con el fin del recreo, que la hora del fútbol sería hasta mañana si Dios quiere. » Completo aquí « |
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-Monseñor, yo lo veo claro, clarito. Yo quiero ir a Panamá, yo creo que puedo ir allí y siento que debo ir. Estoy decidido.A pesar de no alzar la voz, las palabras de Héctor Gallego resonaban firmes en el salón recibidor de la casa de estudios, donde los novatos seminaristas daban cuenta de conciencia al veterano padre espiritual y tenían lugar otras reuniones de menos importancia. » Completo aquí « |
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-Sí, es un cura, ¡por ésta ... que lo es! / -¿Tú comes cuentos, Juan? Ese hombre anda vestido con pantalón y camisa como tú y como yo. ¡Ese hombre silba! Y hasta lo han visto tumbando monte con un machete colín...¿Cómo va a ser cura? ¿Dónde tiene los chimbiliques de cura? / -Está hospedado en Santa Fe, donde los Vernaza...¿Eso no te prueba que es el cura? ¿Quién más? » Completo aquí « |
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-No Alfredo, mejor no lo quemes, eso alimenta el suelo... / -¿Esos bruscales nutren? -dijo Alfredo con gesto incrédulo. / -Claro, hombre, cuando se descompone todo eso enriquece la tierra. / -¡Concho! No lo sabía yo. » Completo aquí « |
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Alvaro Vernaza estaba bien informado. En octubre de 1968, la Guardia Nacional panameña dio un golpe de Estado y se hizo con todos los enmarañados hilos del poder. Los Estados Unidos de América lo celebraron y el recién elegido Presidente, Arnulfo Arias, que acababa de tomar posesión de su cargo, tuvo que salir corriendo al exilio. » Completo aquí « |
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-¡Bien lavadas y bien escurridas, muchacha! / Los cascos de las naranjas habían reposado toda la noche en un tonel de agua de sal en la que doña Juana había disuelto un puñado de bicarbonato. En la mañana ya estarían redondos, dorados, listos para ponerlos a hervir. » Completo aquí « |
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Ya a los comienzos del año 70 los potreros de los caciques de Santa Fe de Veraguas se miraban llenos de monte, un monte crecido que casi ningún campesino quería ir a tumbar. Tampoco querían ir a cuidarles su ganado a los Vernaza. / -¿Por tan pocos centavos tanto martirio? -decían los que siempre fueron peones. » Completo aquí « |
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-Yo conozco a un Satanás / que a este pueblo ha llegado / en una mula montado / un cura sin sacristán / Quién sabe qué fin tendrá / porque ya nadie le cree / por toda parte se ve / registrando recoveco / parece gallo clueco / y nadie le tiene fe... / Un aplauso cerrado recibió la décima que Efraín dedicaba al padre Héctor Gallego. » Completo aquí « |
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Dos guardias golpearon la puerta del Centro Juan XXIII de San Francisco de Veraguas haciendo un estruendo. Fue uno de los campesinos que participaba en el encuentro de capacitación quien dejó el salón de clases para abrir. / -¿Está aquí un cura que se llama Héctor Gallego? -dijo el guardia peor encarado. » Completo aquí « |
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La cooperativa crecía. Se desarrollaba, maduraba, prosperaba de abajo hacia arriba, trepando como enredadera por un árbol. De aquella "Esperanza de los Campesinos", con dos mil socios y muchos proyectos, se hablaba en Santiago y en otros lugares de Panamá. El éxito hace bulla y la cooperativa de Santa Fe de Veraguas ya lo hacía. » Completo aquí « |
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-¿No va a viajar ese cura Gallego a visitar a su familia en Colombia? Pues que se quede de una vez en su tierra, que aquí ya estorba. ¿No están muy ancianitos sus papás? Que haga la caridad de cuidarlos. Háganselo saber. Es un aviso. / El aviso venía de Noriega y fue a dar al despacho del obispo de Veraguas, Martín Legarra. El monseñor se puso más que bravo. » Completo aquí « |
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Héctor Gallego despertó al sentirse envuelto en una pesadilla de fuego, luz y chasquidos. En sueños supo que la candela era real y quemaba y era humo lo que estaba llenándole los pulmones. Logró huir a tiempo. Al salir fuera del rancho en llamas, gritó pidiendo auxilio y de los ranchos vecinos llegaron a ayudarle a apagar el fuego con baldes de agua y de tierra. Al final, sólo fue el susto y casi todo lo que tenía hecho cenizas. » Completo aquí « |
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Corrí a la cooperativa a llamar a mi compadre Pillo y le conté lo que había pasado. Era noche cerrada. Le dije que yo me iba zumbado para Santiago en el commander con Leonor y que él avisara a todas las comunidades, ¡a todas! A las seis estaba yo con el obispo Legarra en el cuartel de Santiago poniendo la denuncia ante el capitán Cal, pero vi que le prestó muy poca importancia. Tuve un mal presentimiento. » Completo aquí « |
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Desde el primer momento el gobierno torrijista se asustó de haber construido un mártir. Que la sangre de aquel hombre bueno manchara las manos de tantos funcionarios perjudicaba sobremanera al régimen. Por eso optó por la desaparición y por una pesada losa de silencio. » Completo aquí « |
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Editores
Pastoral Social-Cáritas Panamá
Primera edición, junio de 1996. 2,000 ejemplares
Este libro se hizo con la colaboración del Instituto Histórico Centroamericano (IHCA) de Managua, Nicaragua, y el apoyo de Cáritas Española.
Fotos (en blanco y negro) tomadas del libro: Zum Beispiel Héctor Gallego (adveniat). Dokument / Projekte.
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