Panamá, 31 de agosto de 1994.
PS-C/06-94
Estimadas compañeras y compañeros :
"Atribulados en todo, mas no aplastados; perplejos, mas no desesperados; perseguidos, mas no abandonados; derribados, mas no aniquilados" (2Cor 4:8-9). Iniciamos nuestra Carta con estas palabras porque no son otros nuestros sentimientos ante la situación tan grave que han sufrido y siguen sufriendo nuestras hermanas y hermanos de Haití y Colombia y mucho más los de Ruanda.
El mes anterior tratamos de compartir con ustedes nuestro mensaje y pensamientos a través del segundo número del Boletín CONSTRUYENDO. Esperamos que les haya gustado y, sobre todo, servido. Algunos nos han dado sus opiniones sobre este Boletín, los hermanos (as) de Chitré y Los Santos enviaron noticias. Esperamos seguir publicando este boletín y hacer realidad su título, es decir, ir construyendo entre todos el camino de la pastoral social en nuestra iglesia.
Agosto fue mes de urgencias y de preparación. En Colombia hubo graves inundaciones y promovimos una colecta a nivel nacional para los damnificados. La respuesta fue muy solidaria. Todos sabemos de los múltiples problemas del pueblo de Haití. En este mes se agravó su situación. Bloqueo, posibilidad de invasión, continúan los asesinatos y las violaciones a los derechos humanos. En resumen, el pueblo haitiano está sufriendo las consecuencias de que los políticos no se pongan de acuerdo. Ante esta situación y ante la posibilidad de que llegaran refugiados de aquel país al nuestro, elaboramos un mensaje, tomamos contacto con haitianos que están en Panamá y hemos intentado apoyarles en la medida de nuestras posibilidades. Nos sorprenden y nos duelen las diferentes reacciones de los panameños ante los posibles refugiados haitianos y los cubanos. ¿Por qué a los primeros no se los acepta y a los segundos sí se les recibe sin ninguna protesta?
Desde abril pasado, la situación de Ruanda -ese país tan lejano en geografía y tan cercano en dolor- se ha ido agravando a tal grado que pareciera un suicidio colectivo. No podemos dejar pasar desapercibida dicha situación y también hemos dicho una palabra al respecto invitando a dar un poco desde nuestra pobreza. Démosle una mano a esas hermanas y hermanos.
Por último, agosto fue un mes de preparación. El 1 de septiembre se va a dar un cambio de gobierno que debe ser algo más que un simple cambio. Debe ser el inicio de una verdadera lucha nacional por construir una sociedad realmente solidaria, justa y fraterna. Para esa lucha nos hemos estado preparando. Son demasiados los retos que tenemos por delante para tomar las cosas con calma o distraernos en formalidades o envolturas. Tenemos que ir a lo medular de la situación : la mitad de nuestra población vive en situación de pobreza y un buen número de hermanas y hermanos no tienen siquiera para alimentarse con suficiencia. Todos tenemos que colaborar para que esta situación se termine. Es un grito que clama al cielo.
Para terminar, una pequeña reflexión. Durante el mes que termina muchos panameños no han tenido arroz en su comida. No sabemos bien si la razón es escasez del producto, o falta del mismo u otra razón más criminal. Lo que sí podemos decir es que el no haber previsto la seguridad del pueblo en un aspecto tan sensitivo y fundamental, ha sido una falta gravísima del gobierno que termina. Es una prueba más de que el pueblo tiene aprender a responder organizadamente a estos ataques y ofensas.
Sólo les recordamos que estamos recogiendo firmas para apoyar la candidatura del señor obispo Don Samuel Ruiz, al premio Nobel de la Paz 1994. De esto se han enviado cartas. No tenemos más por ahora. Recordemos que "no debemos amar de palabra ni de boca, sino con obras y según la verdad" (1Juan 3:18). Fraternalmente,
Equipo de la Oficina Nacional de Pastoral Social-Cáritas