Panamá, 7 de Julio del año 2000.
"Ay de ustedes que convierten a la justicia en algo
tan amargo como el ajenjo y la tiran por el suelo.
Ustedes odian al que defiende lo justo en el tribunal
y aborrecen al que habla con sinceridad.".
Amós 5,10.
Queridas hermanas y hermanos: Aquí estamos nuevamente, ahora con "LaCarta" 63, compartiendo con ustedes nuestras reflexiones sobre algunos aspectos de la realidad nacional. A partir de este número, hemos decidido suprimir el informe de las actividades que hemos desarrollado en el mes. Esa información estará disponible en nuestras oficinas para quien la desee.
¿Abuso de menores o prostitución?
Tristes estamos por el abuso y explotación de menores que se practica en el país, abuso denunciado, por enésima vez, con todas las pruebas contantes y sonantes. La mayoría, despistada, lo ha llamado "prostitución infantil". Como si nada hubiera pasado, o como si de extraterrestres, con el respeto que se merecen los extraterrestres, se tratara. En casas y restaurantes, se miraba morbosamente el reportaje de Antena 3 de la televisión española. Nadie puede callar, ante lo que parece, un silencio encubridor y cómplice de los responsables de hacer justicia en Panamá. ¿Acaso no es clara nuestra ley penal en este punto? ¿Qué es lo que esperan, para actuar, nuestras autoridades? Las autoridades, si en verdad lo fueran, estarían obligadas a investigar e intervenir con diligencia para, ejemplarmente, aplicar la pena que establece la ley. ¿Pero qué estamos diciendo? Si aquí lo que menos importa son las personas y los valores, "la justicia -como dice la Palabra de Dios- la tiran por el suelo." Contestemos nosotros esta pregunta: ¿por qué la administración de justicia en Panamá, no hace, de oficio, lo que le manda la ley, en éste, y en otros muchos casos? Las sorpresas con las que nos podemos topar, en la respuesta, son muy desagradables.
No sólo se trata de un claro y evidente caso de proxenetas que han transgredido la ley, sino de "clientes", igualmente culpables ante la ley, por los mismos cargos de abuso y explotación de menores. ¡Claro, la cuerda siempre se rompe por el lado más débil!, las menores prostituidas (que son "menores" es lo que más se han empeñado en condenar y, en algunos casos, hasta festejar). Si no hacemos nada, si no hacemos nada para que los que tienen las herramientas de la autoridad de la ley en sus manos, hagan lo que tienen que hacer,¡qué Dios nos perdone y nos agarre confesados!
Tristes estamos, también, por los niveles de violencia, producto del empobrecimiento, a su vez producto de la enfermiza acumulación de riquezas que practican pequeñas minorías en el país. Auténticos ghettos que, como islas, ostentan la riqueza, en medio del mar de pobreza en el que malviven sumidas las mayorías nacionales.
El gran amor de los legisladores.
¿Cómo explicar, humana y razonablemente, los fueros y privilegios que se han dado y mantienen los legisladores y legisladoras de la Asamblea Legislativa?: el reclamo de salarios caídos; el pago a los asesores, sueldo que oscila entre 3 mil y 4 mil dólares mensuales; el aumento de salario y privilegios a los legisladores suplentes; los privilegios para los familiares de los legisladores y la continuidad de las absurdas e inconstitucionales partidas circuitales. Con razón, dice el dicho, que a los políticos partidistas no se les puede creer ni la hora, todo prometen en las elecciones, nada cumplen cuando ya están en el gobierno. ¿No era promesa de campaña del actual gobierno, y de varios legisladores en campaña, acabar con las partidas circuitales? ¿Qué es lo tan atractivo de las partidas circuitales, que todos las critican, pero igualmente, todos las usan? Números grandes en dólares, ésa es la respuesta. Según datos de la Contraloría de la República, en 1994 los legisladores se gastaron 28 millones de dólares en partidas circuitales; 22 millones en el 95; 39 millones en el 96; 42 millones en el 97; 38 millones en el 98, y 30 millones en el 99. Unos 200 millones de dólares en cinco años. ¿En qué se gastaron esos 200 millones? ¿Qué les parece? ¿Saben que ha habido legisladores que, en cinco años, manejaron hasta cuatro millones de dólares?
El Canal de Panamá: de un enclave colonial a un enclave oligárquico.
En esta misma línea de análisis, ¿cómo pueden justificar los fueros y privilegios y los, también, altísimos salarios de los directivos de la Autoridad del Canal de Panamá (ACP)? Aquí, no sólo se trata de los altísimos salarios de estas personas, sino, que se trata, también, de la evasión descarada de impuestos, con la intención manifiesta de incrementar más todavía, sus altísimos salarios, afectando así, directamente, la capacidad de servicios en la Caja del Seguro Social (CSS). Como dice el dicho "el que tiene más galillo, siempre traga más pinol.". Unos 53 funcionarios directivos de la ACP ganando entre 15 y 20 mil dólares mensuales, en promedio, unos 18 mil dólares por mes. ¿Qué es esto? ¿En qué país creen que están viviendo? La actuación y los salarios de la ACP, nos están demostrando que el Canal, no sólo es para beneficio del mundo, sino también, para beneficio de los directivos del Canal. ¿Cuándo es que el Canal va a beneficiar al pueblo, al "pueblo-pueblo"de Panamá, y no sólo a la oligarquía?
Ha sido la propia ACP quien ha salido defendiendo: "Se trata de talentos internacionales y nacionales que no podemos darnos el lujo de desperdiciar y perder." Vergonzosa, es lo menos que podemos decir, de la explicación que ha dado la ACP. Hay que tener algo más que imaginación, para poder concebir, cómo se puede realizar una reunión de cinco días en Londres, a un costo de 600 mil dólares; todo para que los "cerebros" dijeran lo que ellos, los de la ACP, antes les habían dicho: que tenemos que construir un tercer juego de esclusas para garantizar el paso de la moderna flota de barcos que construyen los países más ricos del mundo.
¿Cómo se puede concebir que, siendo panameño el Canal, continuemos con los mismos desaciertos y arbitrariedades de la administración norteamericana? Es escandaloso que, en una reunión de una semana, se puedan "fumigar" 600 mil dólares; si estas "fumigaciones" las hacían los norteamericanos, nosotros no tenemos por qué hacerlas.
De igual manera, tenemos que reclamar el enorme desperdicio del recurso "agua", que nuestro país vierte a los mares para garantizar el paso de barcos por el Canal. Si ésta no fue preocupación norteamericana, sí tiene que ser preocupación panameña. El agua es un recurso no renovable, vital, sin ella, no hay vida. ¿Dónde queda la dignidad de la Tierra, nuestra casa común, cuando se represan y embalsan los ríos sólo para convertirlos en peaje de barcos? ¿No se dan cuenta de que los ríos son a la tierra, lo que las arterias, las venas y la sangre, son al cuerpo humano? ¿Acaso no es la muerte lo que sucede cuando se obstruyen las venas y las arterias? Con tantos "cerebros", carísimos, que tiene la ACP, ¿no hay ni uno solo que les haya explicado, que el mundo actual vive la época de la reorientación de las represas y la "indemnización" a la Tierra por el daño que le hemos hecho ya con ellas?.
Analicemos estos dos ejemplos: legisladores y Autoridad del Canal de Panamá, en la realidad panameña, y pongámosla en contraste, con la petición de aumento de salario que reclama la clase trabajadora. ¿Qué relación tiene esta realidad con la corrupción, la impunidad y la iniquidad? Se nos dice que el sueldo mínimo de un trabajador de Panamá es casi el más alto en Centro América, pero no se dice que también la canasta básica, en Panamá, es casi la más alta de América Central. ¡Por algo será que el reciente informe anual sobre la situación de los derechos humanos en el continente, presentado por Amnistía Internacional, señaló que América Latina y Caribe ya tienen reina, se llama, impunidad!"¡Benditos sean los que viven en nombre del Señor!, el Señor es Dios, El nos ilumina. ¡Señor, danos tu salvación, danos tu victoria!"
Equipo de la oficina nacional de Pastoral Social-Cáritas Panamá |