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LaCarta
65

 

Panamá, 8 de septiembre de 2000.

“La paz es, ante todo, obra de la justicia. Supone y exige
la instauración de un orden justo, en el que los hombres
puedan realizarse como hombres, en donde su dignidad
sea respetada, sus legítimas aspiraciones satisfechas,
su acceso a la verdad reconocida, su libertad personal garantizada.”.
Medellín, 2 La Paz, #14.

Queridas hermanas y hermanos: “Díganle a los que están asustados: ‘Calma, no tengan miedo, porque ya viene su Dios a vengarse, a darles a ellos su merecido; él mismo viene a salvarlos a ustedes’”. Isaías 35,4. Reciban nuestros saludos con éstas palabras del profeta. Continúan las presiones sobre la Caja de Seguro Social (CSS). Evidentemente, tratan de tapar la corrupción que ha habido, y que los sectores que se benefician de ella, quieren continuar. La compra de medicamentos, durante mucho tiempo, ha sido un negocio redondo de los intermediarios y los importadores. Imagínense, medicamentos que costaban un poco más de un Balboa, fueron comprados por la CSS por más de cincuenta, sí, como leen, la CSS paga más de cincuenta por lo que costaba uno. ¿Qué les parece? Es claro que la situación se remonta a varias administraciones anteriores. Los que desde dentro y desde fuera de la CSS han estado enriqueciéndose con el negociado y las trampas en las licitaciones, para la compra y venta de medicamentos, se sienten amenazados por la actual dirección de la CSS.

Miren ustedes cómo son las cosas: con claridad quieren sacar a Juan Jované, por el hecho de que está cumpliendo con su trabajo; porque ha encontrado la forma de ir frenando el nefasto negociado; porque, cumpliendo la ley de la CSS, ha publicado la lista de los empresarios, que cobran las cuotas obrero-patronales, y se las embolsillan.

Mundo al revés.

Otro gallo cantaría, o seguramente se callaría, si la actual dirección de la CSS, entrara por la puerta ancha de la politiquería que a todos nos causa daño. Mundo al revés, porque se persigue y castiga al que actúa correctamente. Por primera vez, en muchos años, contamos con una dirección de la CSS que respeta y cumple la ley del organismo; que vela por los intereses de los asegurados, y ¡sass! le cae el peso, no de la ley, sino del poder de la oligarquía que está en el poder; el peso de la desinformación y manipulación de las noticias, titulares que no corresponden al texto, textos ambiguos, tendenciosos y demás triquiñuelas que se practican en el manejo informativo, desde el poder. Importa el sensacionalismo que vende y aumenta sintonía. Formar e informar, de manera verás, como dice el estribillo, es lo que menos importa.

¡Pobre CSS! ¡pobre pueblo de Panamá! ¿Será que no existe forma de frenar el modus vivendi y operandi de los que han hecho de la trampa y el engaño, la forma de acrecentar su riqueza, sin que nada les importe la salud de la población? La población asegurada continúa sufriendo, en carne propia, la falta de medicamentos y de una CSS al servicio del pueblo. La CSS, desde tiempo atrás, ha sido herida por los zarpazos de la corrupción y la impunidad, hoy cosechamos los frutos amargos.

Llama la atención la insistencia de los sectores de la clase dominante, al tratar de ridiculizar a toda persona que no forme parte de su sector o que ha sido propuesta, por los sectores empobrecidos, para administrar en función del bien común. La insistencia en denigrar es mayor, si se trata de personas que se disponen llevar a la práctica los ideales de justicia social y de coherencia con los valores de solidaridad y compartir. En esta coyuntura, los sectores del pueblo trabajador, tenemos la oportunidad de mostrar nuestra conciencia defendiendo la CSS.

¡Corrupción legalizada!

Nos llena de espanto lo que va apareciendo en los periódicos sobre los legisladores y el uso de las Partidas Circuitales, a los políticos partidistas, implicados todos, les debería rebozar la vergüenza. Sólo el tema de las Partidas Circuitales es suficiente para entender el creciente descontento y rechazo generalizado de la población a los legisladores en Panamá. Dinero del pueblo usado para compra de autos, buses y camiones destinados a Organizaciones No Gubernamentales (ONGs) presididas por los propios legisladores que hacen las donaciones, ¡bingo!, y redondo. Dinero del pueblo, convertido en “legales” Partidas Circuitales, usada por los legisladores para financiarse campañas políticas electorales y continuar así en la curul.

META

“Mejoramiento y Transformación de la Asamblea”, eso significa META, según sus creadores. ¿Mejoramiento de lo que diariamente sucede? Preguntamos, la verdad, no nos imaginamos lo peor que podría ser el asunto. ¿Transformación? No lo creemos. ¿Quién espera mangos debajo del limón? ¿A caso no fueron los propios legisladores que crearon y otorgaron para sí las Partidas Circuitales? En el punto 2.1 de los acuerdos para el META dice textualmente: “...reglamentar entre otras, las Partidas Circuitales,...”. Reglamentar, es el verbo utilizado. A ver, ¿se puede reglamentar lo que es inconstitucional, aunque lo haya aprobado la Asamblea Legislativa? Lo de inconstitucional, ha sido dicho por prestigiosos constitucionalistas panameños. Así lo dice el Dr. Carlos Bolívar Pedreschi: “Las Partidas Circuitales constituyen una violación a la Constitución Nacional y la rapiña que su distribución suscita entre los legisladores sólo rebaja su dignidad...”. (El Panamá América, 0609-2000). Nada de reglamentar, decimos nosotros, hasta los propios legisladores saben que las Partidas Circuitales no tienen otra alternativa que su total eliminación.

Cuando sea historia el asunto, pasará a engrosar la lista de hechos de corrupción e impunidad escandalosa realizadas en el país, entonces, quizás identificaremos el hecho histórico como: “el período de los legisladores circuitales”, de esto se encargará la buena memoria.

Cuando se dice que Panamá es uno de los países del continente con la peor distribución de las riquezas, significa que un pequeño grupo de privilegiados está acaparando las riquezas, mientras que la gran mayoría del pueblo se debate en la miseria. Por lo que se puede observar de la Asamblea Legislativa en general, y de la Partidas Circuitales en particular, no debe haber país en el continente que pueda competir con nosotros en corrupción legislativa. ¿A esto es lo que llaman democracia? Si aquí, lo que no se vende y se compra, se alquila. No tenemos más alternativa que volver a los principios, los criterios y los valores.

Esto dice Eduardo Galeano sobre el sistema y la memoria: “El sistema divorcia la emoción y el pensamiento como divorcia el sexo y el amor, la vida íntima y la vida pública, el pasado y el presente. Si elpasado no tiene nada que decir al presente, la historia puede quedarse dormida, sin molestar, en el ropero donde el sistema guarda sus viejos disfraces.

El sistema nos vacía la memoria, o nos llena la memoria de basura, y así nos enseña a repetir la historia en lugar de hacerla. Las tragedias se repiten como farsas, anunciaba la célebre profecía. Pero entre nosotros, es peor: las tragedias se repiten como tragedias.

Estoy leyendo una novela de Lousie Erdrich. A cierta altura, un bisabuelo encuentra a su bisnieto. El bisabuelo está completamente chocho (sus pensamientos tienen el color del agua) y sonríe con la misma beatífica sonrisa de su bisnieto recién nacido. El bisabuelo es feliz porque ha perdido la memoria que tenía. El bisnieto es feliz porque no tiene, todavía, ninguna memoria. He aquí, pienso, la felicidad perfecta. Yo no la quiero.
El miedo seca la boca, moja las manos y mutila.

El miedo de saber nos condenaa la ignorancia, el miedo de hacer nos reduce a la impotencia. La dictadura militar, miedo de escuchar, miedo de decir, nos convirtió en sordomudos. Ahora la democracia, que tiene miedo de recordar, nos enferma de amnesia; pero no se necesita ser Sigmund Freud para saber que no hay alfombra que pueda ocultar la basura de la memoria”.

Desaparecidos y asesinados

Heliodoro Portugal, Jesús Héctor Gallego, Dorita Moreno, Floyd Britton, Yito Barrantes, Jorge Camacho, Nicolás Van Kleef, Marlene Mendizábal, Jorge Falconett... son sólo algunos de los nombres de la larga lista de desaparecidos y asesinados, parte de la memoria que tenemos que hacer presente, no como ancla, ni para llorar, sino para que no se repita en el futuro. Como dice Atahualpa Yupanqui: “Yo tengo tantos hermanos que no los puedo contar... y en nosotros nuestros muertos, pa´ que nadie quede atrás.”. Ya somos adultos para saber que los principios del derecho a la verdad, a la justicia y a la reparación integral están consignados en la doctrina internacional de los derechos humanos. Claro que el perdón es necesario. ¡Nada de borrón y cuenta nueva!, el perdón no se decreta, el perdón sólo podrá venir de las víctimas y nunca del victimario, la capacidad de perdonar es inherente a las víctimas y está relacionado con la necesidad de saber la verdad, camino de la justicia.

¿De qué se trata?

Se trata de construir una sociedad en la cual se dé pleno respeto a los derechos humanos, la justicia, la verdad, la tolerancia y dé satisfacción de las necesidades básicas a toda la población, que todos los hombres y mujeres de esta Patria panameña, tengan como mínimo: trabajo, alimentación, salud, vivienda y educación. Esto es democracia con justicia social. “Entonces los ojos de los ciegos se despegarán, y los oídos de los sordos se abrirán, los cojos saltarán como cabritos y la lengua de los mudos gritará de alegría.”. Isaías 35,5-6.

Equipo de la oficina nacional de Pastoral Social-Cáritas Panamá



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Agosto 2006