Panamá, 8 de marzo de 2001
(Día Internacional de las Mujeres, declarado así, por la Organización de las Naciones Unidas, ONU. El 8 de marzo de 1857 mujeres trabajadoras de la industria textil de Nueva York, salieron a la calle a luchar por mejores condiciones laborales y fueron brutalmente reprimidas, lo que no impidió, que tres años después, en 1860 organizaran el sindicato de textileras.)
¿Cómo hacer compatible con el Evangelio la existencia de riqueza acumulada
mientras un alto porcentaje de la población vive con salarios que no le alcanzan
para satisfacer sus necesidades básicas?
(Justicia Social en Panamá, Carta Pastoral de la CEP,
6 de enero de 2001, No. 30).
Queridas hermanas y hermanos: Entramos a Marzo de 2001. Ahora, en plena Cuaresma, los pueblos del Continente continuamos esperando el Jubileo: liberación de la esclavitud, de la opresión y de toda forma de explotación. Lamentablemente, la realidad nos muestra la persistencia del dolor y el sufrimiento en muchas personas, a causa de una pésima desorganización social, que bajo la denominación de capitalismo o neoliberalismo económico invade salvajemente las conciencias y los pueblos con promesas de mejores tiempos para los empobrecidos. La propuesta de apretarse el cinturón ahora y adaptarse al comercio globalizado para conformar un futuro con equidad y distribución ha fracasado en todos los países que lo han intentado, porque su base ideológica, económica y política defiende un sueño imposible: servir al mercado y servir al bien común.
América Latina y el Caribe continúan sufriendo la mayor desigualdad del mundo. El 45 por ciento de su población, casi 220 millones de sus habitantes viven sometidos al empobrecimiento, de esta cantidad, unos 117 millones son niños, niñas y adolescentes, según cifras de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe. En todo el Continente, la realidad nos muestra una población empobrecida y excluida que continúa clamando por justicia, pan y libertad.
Ha pasado el Año Jubilar 2000 sin que hayamos alcanzado los propósitos del Jubileo: libertad para los esclavos y la tierra. La equidad, la justicia, la solidaridad y la hermandad continúan siendo desafíos por alcanzar en nuestras sociedades. Ojalá que los sacrificios y los propósitos de perdón y enmienda en esta Cuaresma 2001, se expresen en una renovada y permanente actitud de humildad y profunda solidaridad que transforme las estructuras de pecado que hoy nos separan y acorralan con el desempleo, alzas en las tarifas de luz, teléfono y de los alimentos.
Los obispos, en la carta pastoral sobre La Justicia Social en Panamá (JSP), expresan esta realidad de manera muy clara: El sentir de la gente nos hace conscientes de que hay un pueblo sediento de vivir en armonía. Expresándose de muchas maneras, el pueblo insiste en la necesidad de encontrar caminos de participación en la vida social y política del país. La falta de oportunidades para la gente pobre, a pesar de tanta riqueza y opulencia que existe, es señalada como el principal problema nacional.
Las noticias y las experiencias cotidianas nos describen un país que se organiza y funciona casi exclusivamente para servir al progreso económico, en detrimento, muchas veces, de la calidad de vida humana. Sería interminable la enumeración de todas las situaciones que hoy hacen sufrir a muchas panameñas y panameños: violencia, explotación, empobrecimiento, corrupción, impunidad, inseguridad. (JSP #5).
Cuerpos rotos, mentes destrozadas.
En el contexto de la celebración Día Internacional de las Mujeres, el grupo mujer de Amnistía Internacional-sección Uruguay hizo público el informe: Cuerpos rotos, mentes destrozadas. La tortura de mujeres y niñas sigue siendo una práctica diaria en el mundo entero, según ha declarado Amnistía Internacional. Los torturadores pueden ser agentes del Estado o miembros de grupos armados, pero lo más habitual es que sean familiares de la propia víctima, sus empleadores o miembros de su comunidad. Para muchas mujeres, su hogar es un lugar de terror. Nacer mujer es llevar un signo que puede atentar contra la vida, porque para muchos, pareciera que los derechos de la mujer no son derechos humanos. Amnistía Internacional señala que la violencia en el seno del hogar es una práctica realmente universal. Algunos grupos de mujeres son especialmente vulnerables a la tortura y los malos tratos, y sufren discriminación múltiple. No son torturadas sólo por ser mujeres, sino también por motivos como la raza, el origen étnico, la orientación sexual, la posición social, la clase o la edad. En muchas partes del mundo, lo normal es que la policía no investigue los abusos que denuncian las mujeres, y que, en lugar de tramitar la denuncia, envíe de vuelta a sus casas a las mujeres maltratadas. En todo el mundo, sólo 27 países han dictado leyes específicas contra la violación dentro del matrimonio. El informe de Amnistía Internacional formula una serie de recomendaciones detalladas que los gobiernos pueden poner en práctica. Entre ellas se encuentran el condenar públicamente la violencia contra las mujeres, tipificar esa violencia como delito, investigar todas las denuncias que se presenten, y procesar y castigar a los perpetradores.
Por su parte, los obispos de la Iglesia Católica en Panamá, en la citada carta pastoral #16 La Justicia Social en Panamá (6 de Enero 2001), dicen que La violencia intrafamiliar se expresa en el maltrato físico, psicológico, sexual, emocional y económico, que se vive en el ámbito de la familia. De manera especial, los incestos que se dan con una frecuencia alarmante, son una muestra palpable de esta violencia.
Las mujeres sobrevivientes de la violencia intrafamiliar se enfrentan diariamente a la incomprensión, la burla y las consideraciones poco profesionales sobre su situación por parte del personal encargado de recibir y tramitar las denuncias que éstas presentan, buscando la protección de la ley ante las situaciones que colocan en riesgo sus vidas. Muchos funcionarios y funcionarias encargados de aplicar la ley actúan con desconocimiento o en flagrante violación de lo establecido. (JSP #38). En el número 135 de la misma carta pastoral, los obispos dicen que: Hace falta la implementación del Código de la Familia y la Ley sobre la Violencia Intrafamiliar. Insistimos en la creación de las dependencias estatales de justicia y la capacitación de los funcionarios encargados de recibir y tramitar los casos de violencia tal como lo estipula la ley. Hay que garantizar el respeto al fuero materno y eliminar la práctica de pruebas de embarazo en los requisitos para las solicitudes laborales..
El equipo de la Oficina Nacional de Pastoral Social-Cáritas ha publicado el documento Unidas y unidos en la fe, esperanza y solidaridad, haremos posible la equidad. El documento, un plegable que extracta todo lo señalado por los obispos sobre el tema mujer en la carta pastoral # 16. También contiene preguntas para trabajar en grupo. El documento publicado por Cáritas Panamá señala que: La sociedad, y también nuestra Iglesia, deben cuidarse, de manera permanente de los antivalores y la mala costumbre a la que nos hemos acostumbrado. Bien dice el escritor uruguayo, y autor de Las Venas Abiertas de América Latina, Eduardo Galeano, que el lenguaje oficial reconoce el derecho de las mujeres, entre los derechos de las minorías, como si la mitad masculina de la humanidad fuera la mayoría. Estar alertas y vigilantes, colectiva e individualmente, para que el machismo, que anda suelto, no se nos cuele por los rincones de la vida... o de la muerte.
El equipo de hombres y mujeres que trabaja en la Oficina Nacional de Pastoral Social-Cáritas Panamá, comparte con ustedes estas reflexiones, con la intención y el anhelo manifiesto de que afecte nuestra conciencia colectiva, nuestros corazones y nuestras actuaciones. Queremos ser mujeres y hombres dignos, buenos, comprometidos y solidarios, especialmente con las personas más empobrecidas; queremos que se nos reconozca como personas comprometidas, en lo profundo, con los valores del Evangelio de Jesús el Cristo; creemos, que este compromiso y reconocimiento, sólo lo podremos lograr tomando partido, como Jesús, por las personas reventadas por el sistema, marginadas y excluidas de la globalización, por los nadies: los hijos de nadie, los dueños de nada; los nadies: los ningunos, los ninguneados como dice Pedro Casaldáliga. A ellas, a las mujeres, y también a los hombres, van estas reflexiones.... El documento lo pueden solicitar en las oficinas de Cáritas Panamá.
Dominación y ley o Ley y dominación
Dice José Comblin, sacerdote belga que ha vivido la mayor parte de su vida en América del Sur, que La historia se ha encargado de demostrar lo que son las leyes. Al contrario de lo que pensaban los griegos, la ley no es simple y puramente expresión de la justicia. La ley toda ley, incluyendo la ley moral y las leyes que encontramos en la Biblia siempre tienen un aspecto de dominación.
El Chorrillo
Al momento de redactar LaCarta 70, Héctor Ávila cumplía 23 días detenido. Los abogados de Ávila presentaron un recurso de Hábeas Corpus, que según la ley panameña, debe ser resuelto en menos de 24 horas. Han pasado unas 552 horas sin que la Corte Suprema haya dicho esta boca es mía. ¿Pasaría lo mismo si no se tratara de un dirigente de un barrio empobrecido como el Chorrillo?
Hábeas Corpus:
Que tengas tu cuerpo Palabras latinas, y ya españolas y universales, que significan literalmente: «que traigas tu cuerpo» o «que tengas tu cuerpo». Con estos dos vocablos comienza la famosa ley inglesa, votada por el Parlamento en 1679, como garantía suprema de la libertad individual, entre los regímenes de Derecho y democracia. Lo anterior es una cita textual tomada del Diccionario Jurídico Elemental de Guillermo Cabanellas de Torres publicado por la editorial Heliasta en Enero de 2000, pág. 183. Recomendamos su lectura a los magistrados y magistradas de la Corte Suprema de Panamá.
Héctor Ávila continúa preso por decisión de los poderosos ¿o de los poderes? El Hábeas Corpus parece que funciona, sólo con los poderosos e influyentes. Tiene razón Monseñor Romero cuando dice: "la ley es como la culebra, sólo muerde al que va descalzo". Mientras Héctor Ávila esté preso, presos también estarán: la independencia de los poderes en Panamá, el mismo sistema de justicia y aplicación de la ley. Preso también está el recurso de Hábeas Corpus en Panamá, el cuerpo de ustedes, el nuestro y el cuerpo de la sociedad panameña.
Equipo de la oficina nacional de Pastoral Social-Cáritas