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LaCarta
74

 

Panamá, 25 de Julio de 2001

“Hiere profundamente nuestra conciencia cristiana, constatar el empobrecimiento
y
progresivo deterioro de vida de gran parte del pueblo. Muchos hermanos del campo
y la ciudad viven realmente una situación deprimente. Los pobres no son cifras,
sino
que tienen rostros concretos: indígenas, campesinos, desempleados,
afroamericanos,
madres solteras, indigentes y marginados. En estos rostros reconocemos
hoy a
Cristo que nos interpela y cuestiona.”.
La Justicia Social en Panamá,
carta pastoral #16 de la Conferencia Episcopal Panameña (CEP).
Panamá, 6 de Enero de 2001.

Los acontecimientos que hemos vivido en las últimas semanas nos muestran con claridad, y también con una enorme dosis de crueldad, lo mal que andamos en materia de amor, justicia y solidaridad.

Palestina.

En Palestina, el ejército israelí, con el apoyo y la complicidad del gobierno de los Estados Unidos, estrena el armamento recién salido de las fábricas israelitas y norteamericanas: casas, hombres y niños son objetivos de impacto. Raiyad al Zanum, ministro de la Sanidad palestina en una entrevista publicada el pasado 17 de mayo hace un recuento de las víctimas: “Hasta hace una semana teníamos 510 muertos, de ellos 131 menores. Hemos superado ya los 25.000 heridos, el 40 por ciento de los cuales son niños por debajo de los 18 años. Un 15 por ciento de los lesionados lo son por emanaciones de gas. Hay 32 niños que han perdido un ojo por disparos de los francotiradores. Tenemos ya 2.200 nuevos inválidos que han perdido un brazo o una pierna, el 48 por ciento son niños.”

Nicaragua.

Ahora el mundo, consternado, recibe como novedad, la muerte por hambre y miseria que se desliza por Nicaragua. Unas 350 organizaciones sociales nicaragüenses han solicitado al Gobierno que decrete un estado especial de emergencia para socorrer a más de 144.000 campesinos afectados por la hambruna en el norte y oeste del país. La escasez de alimentos amenaza con desencadenar en los próximos días un efecto de migración masiva dirigido hacia los centros urbanos del país. Es la crónica de las muertes anunciadas, efecto de las políticas neoliberales que se implantan en todo el mundo, y que amenazan la vida de los ciudadanos más empobrecidos y excluidos en los países del Norte, del Sur, del Este y el Oeste. A las políticas neoliberales, con consecuencias internacionales, se suma, en Nicaragua, la escandalosa corrupción de la política nicaragüense, empezando con la del Presidente Alemán.

Panamá.

La voracidad del sistema no tiene límites: la vida, toda, humana o no, y la ecología toda, se convierten en factores de generación de ganancia y acumulación.

Acá, en Panamá, las comunidades campesinas, organizadas en la Coordinadora Campesina contra los Embalses (CCE), amenazadas por los directivos de la Autoridad del Canal de Panamá (ACP), que pretenden expropiar y anegar las tierras que miles de campesinos han trabajado desde siempre, está denunciando la campaña de manipulación de la que son objeto y, anunciando que se mantendrán en sus tierras y que no están dispuestos ni a negociarlas ni a abandonarlas, para lo cual exigen la derogación de la inconsulta e ilegítima Ley 44 del 31 de agosto de 1999 que establece la mal llamada “cuenca occidental del canal”. Los campesinos de la CCE han anunciado que, del 15 al 19 de octubre, realizarán, en la ciudad de Panamá, la “III Vigilia Campesina por la Vida” y en rechazo a los proyectos de expropiación e inundación de sus tierras que adelantan directivos de la ACP.

Cuánta preocupación produce en la conciencia responsable de este país, constatar los frutos del neoliberalismo, sea en Nicaragua o en Panamá. El llanto por hambre, de los niños y las niñas de Nicaragua, que nos trajeron los diarios, mientras persista en nuestro pensamiento difícilmente dormiremos o comeremos tranquilos. Pero menos aún nos está permitido permanecer en el silencio cómplice ante la afirmación de los gobernantes de que estamos soportando los efectos del neoliberalismo, como un hecho ante el que ni siquiera podemos ejercer el derecho a resistirnos porque atenta contra nuestra vida.

Génova.

Manos Unidas, Cáritas Española, Justicia y Paz y La Confer, responsables de la Campaña “Deuda externa, ¿deuda eterna?”, han mostrado su desolación ante el balance final de la reunión del G-8 celebrada en Génova este fin de semana. Nada se ha avanzado en la condonación de la deuda, ya que la lista de países beneficiados por las medidas de condonación anunciadas por los líderes del Grupo de los 8 sigue siendo la misma que la que el Banco Mundial anunció en diciembre de 2000 y ha reiterado en junio de 2001. Pero es que, además, en Génova se han dado cifras diferentes a las del Banco Mundial, que estimaba esa reducción en 34.000 millones de dólares, mientras el G-8 había hablado de 74.000.

Las cumbres de Okinawa y Génova se han quedado en pura retórica, una retórica siniestra cuando la deuda externa sigue cobrándose las vidas y oportunidades de futuro de millones de personas. Como lo han denunciado en Madrid, los coordinadores de la campaña, queda la sensación de tomadura de pelo a la opinión pública mundial, representada por el Papa Juan Pablo II. Por enésima vez se anuncia lo mismo; si nos fiásemos de las declaraciones, se habría eliminado toda la deuda, sólo se reiteran las mismas declaraciones, se hacen los mismos malabarismos verbales pero no se dan señales ningunas de su cumplimiento.

En Génova, los países más poderosos del planeta han vuelto a camuflarse tras la vaguedad de las palabras en el campo comercial, sin abordar vías de solución al problema de fondo: la apertura de sus mercados. En tanto esa cuestión no se resuelva, a los pobres se les seguirá exigiendo que abran sus puertas a los productos del Norte, mientras éste parapeta sus mercados tras férreas medidas de acceso.

Urge que se condone toda la deuda de los países más pobres del mundo (y no sólo los 23 consignados) y que se garantice que, en adelante, las negociaciones se llevarán a cabo en un entorno transparente y justo, y no en un escenario en el que los acreedores (Club de París) son juez, parte y verdugo.

Cáritas Panamá

En nuestra última reunión de equipo, hemos revisado nuestro compromiso con la realidad que nos interpela y constatamos que la voluntad de Dios es burlada permanentemente en las decisiones de quienes controlan los poderes económicos, sociales y políticos de nuestros países y del mundo. Por eso, le pedimos que nos dé el valor y la fortaleza necesaria para mantenernos fieles a su Palabra y a su Reino, que nos ayude a encontrarlo entre las personas preferidas por él: los sencillos y humildes,explotados y olvidados, marginados y excluidos. Entre las mujeres y las personas migrantes, allí, entre los campesinos y campesinas, entre los indígenas, que siguen padeciendo los efectos de esta manera de estructurar y funcionar en una sociedad en donde el dinero pretende fijar dignidades, delimitar los sueños, ridiculizar la propuesta de compartir y vivir con lo necesario.

La Palabra que compartimos y la Vida que celebramos jamás nos permitirá renunciar a la esperanza de que un día la dignidad sea más importante que los criterios financieros; el dolor por hambre o exclusión, más importante que los regalitos y cumplidos sociales y el derecho a pensar, opinar, participar o decidir una experiencia al alcance de cada hombre y cada mujer de nuestra tierra.

Terminamos, ésta, LaCarta 74, pidiendo nos disculpen por el atraso en la publicación y envío de la misma, que Dios permanezca con nosotros.

Un gran abrazo,

Equipo de la Oficina Nacional de Pastoral Social-CÁRITAS Panamá.



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Agosto 2006