Panamá, 7 de noviembre de 2001
Dichosos los no violentos porque ellos van a heredar la tierra
Mateo 5,38-48
Queridas hermanas y hermanos: Reproducimos en la LaCarta 77 el mensaje de Monseñor Carlos María Ariz, CMF a la II Asamblea Nacional de Pastoral Social-Cáritas Panamá, realizada en Tiberiades, Colón, del 24 al 27 de Octubre. II Asamblea Nacional de pastoral Social-Cáritas Panamá. Monseñor Carlos María Ariz, CMF.
En este encuentro de las fuerzas vivas de nuestras Cáritas en el ámbito nacional, vamos a tener la oportunidad de conocer mutuamente nuestros informes de trabajo, nuestros planes y estrategias, con el objetivo primordial de realizar una evaluación que nos indique la situación en la que nos encontramos y la eficacia de las respuestas que hemos venido dando a las diversas situaciones provinciales y nacionales que han requerido nuestra presencia y nuestra acción.
Hoy, más que nunca, estamos sufriendo una crisis sin precedentes en la historia de la humanidad por su profundidad y universalidad. Simplemente, el terrorismo se ha cernido sobre la nación más poderosa de la tierra y todos los países del orbe se han traumatizado. Unos se han inclinado reverentemente ante la víctima y otros se han polarizado con los victimarios, aunque ambos se consideran víctimas y dicen luchar por la justicia.
Prácticamente, los países poderosos y gran parte de los débiles se han alineado con los Estados Unidos, mientras otros, en su mayoría pobres, están siendo víctimas de su propio terrorismo.
Ambos grupos, con una actitud maniquea, egoísta y simplista, hablan del bien y del mal, según sus intereses y ambiciones, y así se reparten mutuamente la alianza con Dios o con el diablo. Se habla de una guerra santa que canoniza las muertes respectivas tanto si se realizan matando o se sufren en auto inmolación. Lo más trágico y demoníaco se canoniza en una guerra simplemente de revancha por ambos lados.
El Papa ha levantado su voz contra toda violencia y proclamado la paz a base del diálogo. Pero esta voz no será escuchada porque no interesa a ninguna de las partes. Sin embargo, nunca llegará la restauración de la verdadera paz por los caminos de la violencia.
La macro-violencia que se extiende por todo el universo la estamos viviendo y sufriendo en la micro-violencia de nuestro país. El pueblo gime de dolor. Los trabajadores de todas las instancias gubernamentales y privadas, los sin trabajo en un alto índice de paro, los jubilados, los campesinos, los indígenas, los que no tienen nada de nada, elevan su voz de protesta, cierran las calles o marchan por las avenidas en demanda de justicia. Pero esa justicia no puede llegar porque la corrupción vació las arcas del Estado que no son otra cosa que los recursos del propio pueblo mal administrados o administrados con corrupción.
Por otra parte, los movimientos populares sin trabajo, están siendo engañados y desorientados por los que detentan el poder y las riquezas a base de las mismas ensoñaciones macro-políticas y macro-económicas sumamente alejadas del pueblo. En Colón decimos que necesitamos escopetas y nos mandan misiles. Y es que las soluciones se generan en las esferas del poder y tratan de responder, no tanto a las necesidades del pueblo como a las ambiciones de tener y enriquecerse cada vez más. Y con las migajas que se desprenden de las mesas de los epulones nunca llegarán las verdaderas soluciones al pueblo.
Hoy leíamos en el evangelio: ¿Creen ustedes que he venido a traer paz a la tierra? Les digo que no, sino división. (Lc 12, 51).
Esto es lo que nos espera, hermanas y hermanos, si pretendemos buscar y proclamar las soluciones del Evangelio de Jesús: incomprensión, calumnia, persecución, tal vez la muerte como acaba de suceder en México con la religiosa Digna Ochoa asesinada vilmente por defender honestamente los derechos de los marginados.
Pues bien, en esta lucha difícil y conflictiva, las Cáritas, como el grupo de Jesús, no será jamás un grupo violento. Jesús no quiere que sus discípulos sean un grupo de zelotas. No es la violencia ni las armas las que van a traer el Reino de Dios para los pobres. El arma del grupo debe ser otra muy distinta: el amor incondicional al hombre, el amor de quienes se han despojado previamente de toda ambición y de todo espíritu de revancha, que implica el amor a los enemigos, el presentar la otra mejilla, que obliga normalmente a no responder al mal con las mismas armas: Dichosos los no violentos porque ellos va a heredar la tierra (Mt 5, 38-48).
Y tendremos que trabajar con las débiles fuerzas de la no violencia como Jesús, o mejor, con la violencia que se cebará en nosotros, como se cebó cruelmente en Jesús. Pero, al tercer día resucitaré. Si somos capaces de resistir los acechos del mal que nos acosa dando vueltas en torno nuestro, como león rugiente buscando a quien devorar también nosotros resucitaremos y, al final, cantaremos la victoria de los hijos de Dios, porque He aquí que sucumbe quien no tiene el alma recta, pero el justo vivirá por la fidelidad (Abacuc, 2,4).
Saludo del Presidente del Departamento de Pastoral Social-Cáritas de la Conferencia Episcopal Panameña, Monseñor Carlos María Ariz, C.M.F. a la II Asamblea Nacional de Pastoral Social-Cáritas Panamá, realizada en Tiberiades, Colón del 24 al 27 de Octubre.
Que la paz y la justicia esté con todos nosotros.
Equipo de la Oficina Nacional de Pastoral Social-CÁRITAS Panamá