Panamá, 23 de agosto de 2002
"Alumbre la luz de ustedes a todos,
para que vean sus buenas obras, y glorifiquen a su Padre del cielo"
(Mateo 5,16).
Queridas hermanas y hermanos: compartimos con ustedes LaCarta 85, recordando que son reflexiones que hacemos desde nuestra identidad de cristianos y cristianas sobre la realidad del Panamá en que vivimos y trabajamos. Agradecemos todos los saludos y alientos de diferentes grupos, comunidades religiosas y personas animándonos por el trabajo que realizamos. Con ello nuestro espíritu se renueva y toma fuerza para resistir, porque muchos intentan convencernos de que hay que vencer el apasionamiento por hacer cumplir la voluntad de Dios, lo que implicaría dejar de ser sal y luz para convertirnos en un simple aderezo o en una caricatura de sol. Es nuestra responsabilidad, nuestra tarea dentro de la Pastoral Social de la Iglesia que trabaja en Panamá animar la coherencia de nuestras vidas con el mandato del Evangelio, tanto en lo personal como su aplicación en la dinámica social. Lamentamos la incomprensión de quienes adversan nuestra decisión de servir a un solo Señor. Desde esta óptica, como todos los meses, analizamos nuestra realidad:
La ACP y sus mesas en Sonadora.
La ACP, a través de anuncios publicitarios pagados en varios medios, los cuales intenta presentar como información objetiva y verás, continúa en su campaña de mentiras y engaños tratando de dividir al campesinado y de confundir a la opinión pública sobre el verdadero propósito de la Ley 44 del 31 de agosto de 1999. En su publicidad pagada dice la ACP que "Las mesas de trabajo constituyen una experiencia que permite a los campesinos aportar ideas para el tratamiento y solución de los problemas sociambientales de sus comunidades, explicó Amelia Sanjur, supervisora del equipo social de la Autoridad del Canal." (Panorama Católico No. 833 del 18 de agosto de 2002). Los campesinos de la Coordinadora Contra los Embalses han denunciado que el equipo social contratado por la ACP, trata de confundir a la población campesina diciendo en las comunidades que eso de la reubicación, de la inundación y los embalses es puro cuento... que nada de eso se ha definido, que lo que la ACP busca es el desarrollo de las comunidades. Es así como la ACP engaña al campesinado y logra reunirlo en Sonadora.
Reubicar la gente para inundar las tierras, verdadero propósito de la ACP.
Sobre el tema de la reubicación (desalojo o desplazamiento forzoso del campesinado), que ahora trata de ocultar la ACP, el propio Alemán Zubieta, Administrador del Canal, ha dicho que: "Las personas tendrían que ser reubicadas si viven en áreas que serán inundadas y tendrán que ser reubicadas con todas las facilidades y todos los requerimientos que este tipo de proyecto conllevaría." Sobre la inundación, de la que tampoco se dice nada en la publicidad pagada, Alemán Zubieta, el jefe de la ACP, ha sido muy claro: "Esto depende de los diferentes lagos. Cada lago tiene una elevación diferente. El lago de Coclé del Norte tiene una elevación de cien metros. El nivel máximo del embalse estaría entre ochenta y cien metros. Lo mismo en el lago que se crearía en Caño Sucio, y en de Río Indio estaría entre cuarenta y ochenta metros." (Actas de la Sesión Extraordinaria de la Asamblea Legislativa, agosto de 1999, publicadas por Pastoral Social CÁRITAS PANAMÁ, Junio de 2002).
La ACP no quiere diálogo.
La ACP con su publicidad pagada hace ver como que dialoga y consulta al campesinado. Un auténtico diálogo exige un mínimo de respeto de las partes, igualdad de condiciones, plena transparencia, y ante todo, la búsqueda de la verdad. ¿Qué sentido tiene hablar de "problemas socioambientales" en las mesas de Sonadora, si de lo que se trata es de desalojar campesinos e inundar enormes extensiones de tierras para crear lagos y embalses. De todo se dice y todo se habla en las mesas de Sonadora que patrocina la ACP, menos de la verdad.
La juventud que los adultos condenan no vino de Marte.
Los jóvenes en Panamá salen todos los días en los medios de comunicación y no, precisamente, por razones recomendables. Los que no salen son los familiares y los adultos (todos nosotros los adultos) que hemos hecho posible, y hasta deseable, a nuestros jóvenes el uso de la violencia para la resolución de sus problemas. Recordemos que el Evangelio dice bien claramente que por los frutos se conoce al árbol y que el árbol bueno no puede dar frutos malos (Mt.7,17-18); eso para cuando nos entra la tentación de echar la culpa de todo a los menores de edad. De los polvos de nuestros desastrosos valores es de donde han salido esos lodos juveniles.
Dinero para mises y legisladores.
Nunca hay dinero para los pobres (que son la inmensa mayoría de los habitantes de este país), para los jubilados, para subirle el sueldo mínimo a los trabajadores, pero para algo tan importante como el concurso "Miss Universo" aparecieron, milagrosamente, nueve millones de balboas, ¿quién entiende estas cosas? Siempre hay plata para las sesiones extraordinarias de la Asamblea Legislativa, aunque todo el mundo sepa que este año de lo único que de verdad iban a tratar los "padres de la Patria" era de asegurarse la inmunidad-impunidad frente a toda investigación de la justicia acerca de sus sospechosos manejos acostumbrados. ¿Por qué en vez de invitar a Baltazar Garzón no invitamos a Arnoldo Alemán?
Se decide y se funciona con corazón de piedra.
La ACP nos tiene a punta de verdes campos pagados en los diarios, a ver si así los miles de campesinos que van a ser injustamente desalojados de la antojadiza "cuenca occidental" del canal, que va a ser innundada, dejan de molestar a los superprivilegiados funcionarios que se quieren hacer "gato bravo" con todo lo que siempre se dijo que sería devuelto al "pueblo" de Panamá. Los de la ACP ladran, luego los campesinos cabalgan.
No se puede subir el salario mínimo, como manda la ley que se haga cada dos años, porque la situación económica está poco menos que en franca recesión, dicen los pobres de la empresa privada nacional e internacional; ¡claro, la recesión económica sólo los afecta a ellos!, ¡claro, la recesión económica sólo afecta a los empresarios, nunca a los empleados y trabajadores (hay que cambiar el código del trabajo, pero a favor de los pobres empresarios)! ¿A quién se le ocurre que el Estado debe tratar de proteger a los más débiles, en una situación de crisis como ésta, en vez de dar más a los que más tienen? Al sistema neoliberal, ¿a quién si no?
Han repartido una partida del décimo tercer mes, ¿no se han dado cuenta por los anuncios comerciales y los almacenes llenos de gente comprando cosas innecesarias y nada urgentes? Supongo que todos nos hemos fijado en cómo desaparecen en estas ocasiones todas las campañas de ahorro. Como en Colombia no hay guerra, ni el gobierno norteamericano está implicándose enteramente en esa guerra y en todas las que pueda provocar, no importa que Panamá, con su soberanía nuevecita, casi sin estrenar, firme tratados de vigilancia militar en sus aguas territoriales con estos dos países que, ¡tan buenos ellos y tan desinteresados!, se comprometen a ayudarnos a los panameños a mantenernos libres de todo tráfico de armas y de narcóticos y hasta de problemas fronterizos.
La Caja de Seguro Social.
Por último, ¿por qué no dejan de fregar a Juan Jované? Nos contestarán que si lo dejan meter en cintura a la Caja del Seguro Social y al Hospital del Seguro, se dará el mal ejemplo de que alguien ponga, ¡por fin!, el cascabel a uno de los gatos más descontrolados que ha habido en nuestro país. No es cosa de broma: ¿quién encarrila al indómito gremio de los médicos, quién pone freno a la desmedida ambición comercial de los laboratorios que surten a las farmacias del Seguro Social? Si se privatizan los servicios del Seguro Social nos irá tan mal a todos como con la privatización de la luz eléctrica y de los teléfonos. Bueno, no a todos, a los grandes empresarios que entren en la rebatiña les irá muy bien.
Como no estamos acostumbrados a decir las cosas como son, ni como realmente se sienten, ahora nos dirán que no somos diplomáticos (que Dios nos libre de serlo) que nos metemos en asuntos que no nos competen... (hay los que piensan que deberíamos estar todo el día callados, mirando al cielo), que utilizamos un leguaje poco "religioso" y muy de pueblo.
Que el Dios de la historia del pueblo esté con todas y todos nosotros.
Equipo de la Oficina Nacional de Pastoral Social-CÁRITAS Panamá