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LaCarta
89

 

Panamá, 10 de diciembre de 2002. (54 aniversario de la Declaración Universal de los Derechos Humanos).

“El modelo de crecimiento ilimitado tiene un demonio dentro:
se levanta sobre la explotación de las clases trabajadoras,
sobre el subdesarrollo de las naciones independientes y sobre la depredación de la naturaleza.
El resultado final es éste: el desarrollo económico no produce
simultáneamente desarrollo social. Al contrario, se da a costa del desarrollo social.”.
Leonardo Boff

Compañeras y compañeros: En este tiempo de Adviento ponemos en sus manos LaCarta 89, con la ilusión de que las reflexiones que compartimos sean de utilidad para preparar el camino del Señor y enderezar sus senderos. Se acerca también el tiempo en que celebramos la donación gratuita de su Hijo por nuestra liberación; como decimos en el documento de la Navidad Solidaria 2002 “La Navidad no es cosa de niños ni de comercio”. Nos preparamos pensando en el Dios que es Dios-con-nosotros y que, al mismo tiempo, es el Dios-que-viene, porque estamos a la espera de la plenitud del Reino de Dios.

Los caminos para que el Señor venga y reine están llenos de los obstáculos que pone nuestra resistencia de corazones endurecidos, por lo que nos urge la disponibilidad para sumarnos al coro de quienes, con sus acciones, dan gloria a Dios y construyen la paz que reclama la Tierra. Ponemos en esta ocasión en sus manos, el comunicado que hemos recibido del Vicariato del Darién; una escucha atenta nos permitirá encontrar posibilidades de colaboración solidaria para hacer de nuestros caminos panameños rutas expeditas para la justicia y el amor de Dios.


“EL Grito de la Tierra Darienita”
Comunicado del Vicariato de Darién al país:

En víspera de la celebración de nuestra República, hemos efectuado en Santa Fe, desde el 24 al 30 de noviembre, la XIV asamblea del Vicariato. Como laicas y laicos representantes de los pueblos indígenas, interioranos y negros, como equipos misioneros en comunión con nuestro pastor, hemos escuchado el clamor de nuestra tierra darienita, herida y amenazada, pero también cargada de esperanza. Hacerlo en vísperas del centenario como nación aún joven, es una invitación a vivir estas fechas, siguiendo la tradición bíblica, como un verdadero jubileo de la tierra. Queremos ser fieles a una tradición de “pastoral de la tierra” que se ha vivido en este Vicariato, en sintonía con la Iglesia panameña y latinoamericana.

DARIEN, TIERRA BENDITA:

Los antiguos habitantes de Darién han cumplido a cabalidad aquel principio del Levítico (25:23) “la tierra no puede venderse a perpetuidad, porque la tierra es de Dios y ustedes están en la tierra como forasteros y huéspedes”.

Aquí han convivido y todavía conviven pueblos indígenas, negros e interioranos. Se ha realizado entre ellos una verdadera convivencia interétnica. Esta ha sido una tierra acogedora, donde la biodiversidad de la Madre Tierra, ha alimentado una verdadera armonía entre culturas. Ahora se trata de volver a “ese amor primero”, a inspirarse en ese primer amor para hacer de Darién “tierra de todos, tierra de esperanza”.

Panamá hace memoria del abandono en que vivía como departamento de la Gran Colombia y de cómo lucho por su libertad. ¿Sé repetirá hoy esa misma historia en Darién? Celebrar un centenario es evaluar la marcha histórica y programar el futuro; por eso urge estar atentos a los ensordecedores gritos de la tierra darienita.

ESTOS SON ALGUNOS DE ESTOS GRITOS:

+ El saqueo salvaje de los recursos naturales sin dejar beneficios a la economía de nuestra provincia y comarca.

+ La extracción de madera, con la concesiones que se hacen a espalda del pueblo, como la más reciente en el parque del Pirre, la pesca de camarones en el golfo de Garachiné, la producción del oxígeno que regalamos al mundo sin recibir casi nada a cambio.

+ La corrupción de algunas autoridades de la provincia y la comarca, que propician esta desgracia de las concesiones madereras, traicionando a su propio pueblo.

+ El acaparamiento de tierra por empresas extranjeras y nacionales y por personas particulares, acaparamiento que va avanzando a medida que se construye la carretera.

+ La mal llamada reforestación con árboles dañinos a la Madre Tierra y que la prostituye y la convierte en un simple recurso lucrativo.

+ El negociado de especies animales en peligro de extinción.

+ La venta de tierra de parte de pequeños productores por precios irrisorios, que los empujan a ser peones en sus propias tierras.

+ El casi nulo valor de nuestros productos que sólo beneficia a una red de intermediarios.

+ El enfrentamiento entre negros, indígenas y campesinos, provocado por algunos políticos; un camino equivocado y antievangélico. Lo consideramos un método demasiado perverso, para distraer a los pobres de la defensa de sus causas. Mientras ellos pelean, otros siguen comprando y acaparando.

+ La situación que viven los desplazados, que también tienen derecho a sembrar un pedacito de tierra para conseguir sus alimentos.

+ El interrogante que dejan los macro proyectos que negocian con la pobreza de Darién, sin generar un cambio significativo, al emplear gran parte de su presupuesto en funcionamiento y salarios injustificados.

EL CAMINO A SEGUIR:

Como Iglesia Darienita, destacamos estas pistas de esperanza:

+ La alianza interétnica para ir definiendo un modelo de tenencia justa y fraterna de la tierra.

+ El apoyo a las tierras colectivas de indígenas y negros, y las nuevas formas campesinas de tenencia de tierras, como la mejor respuesta a la identidad de nuestras etnias darienitas.

+ Respaldar otras luchas nacionales en esta misma línea, como la lucha campesina contra el proyecto de los embalses por el Canal de Panamá, exigiendo así mismo que los beneficios del canal y de las áreas revertidas beneficien de verdad a los más pobres.

+ Alimentar este compromiso de defensa de la tierra con la espiritualidad de los pueblos desde sus raíces culturales.

+ Le economía solidaria como una alternativa que busca producir alimentos y realizar un comercio justo.

En resumen, queremos ser el eco de este grito de la tierra, que resuene en toda la nación, con ocasión de su primer centenario, hasta que se cumpla el sueño de Jesús: “He venido para que tengan vida y vida abundante”; y para que no se repitan jamás las palabras del profeta: “Ustedes juegan con la vida del pobre y del miserable por algún dinero o por un par de sandalias” (Amós 8,6).

Dado en Santa Fe, Darién, el jueves 28 de noviembre de 2002.

P. Vicente Sidera Plana; cmf.
Administrador Apostólico del Vicariato de Darién.

Rogamos al Dios de la Vida que durante este Adviento, renovemos nuestra decisión de ofrendar nuestras palabras, nuestras obras y nuestro mismo ser para que en esta tierra florezca la justicia y abunde la paz para siempre; que identifiquemos, como nuestros hermanos y hermanas del Vicariato del Darién lo que está por hacer y enderezar. Confiamos en que el Canto de María ilumine nuestras conductas y actitudes en esta época para hacer posible que nunca más los intereses comerciales logren que en Navidad se haga más cruel el sufrimiento de quienes padecen por soledad, enfermedad o por estar lejos de su familia. Que Dios y nosotros superemos el abatimiento de los padres y las madres a las que, angustiadas por no poder alimentar a sus hijos, se les suma la imposibilidad de regalar un juguete. Con estas palabras y el deseo de que todos tengan una Navidad realmente llena de la felicidad de Dios, y un año 2003 verdaderamente bendecido, los dejamos hoy.

Oficina Nacional de Pastoral Social- CÁRITAS PANAMÁ



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Agosto 2006