"Panamá, 3 de abril de 2003
Excelentísima Señora Mireya Moscoso
Presidenta de la República de Panamá.
E. S. D.
Señora Presidenta: Como usted bien sabe, los gobiernos de Estados Unidos, Inglaterra y España, encabezan una minoritaria coalición de naciones que han desencadenado una guerra ilegal, injusta, genocida y de rapiña contra el pueblo de Irak. Esta agresión se está realizando al margen y en contra de las Naciones Unidas y del Derecho Internacional, pese a inequívoca condena del Papa Juan Pablo II y la voluntad expresa de decenas de millones de personas que manifiestan día a día su condena de esta bárbara agresión.
En nuestro continente, un diminuto grupo de países se ha adherido a dicha coalición, y, por el contrario, la mayoría, entre los que destacan México, Chile y Brasil, han realizado valientes gestiones para impedirla, negándose a formar parte de una guerra que va en contra de toda la humanidad. Incluso el Ministro de Relaciones Exteriores de República Dominicana ha dimitido de su cargo por la repugnancia que le produce esta guerra de agresión y el apoyo de su gobierno a la misma.
En el seno de la sociedad norteamericana, así como en Europa, Asia, África y Latinoamérica, un movimiento de protesta, jamás antes visto por su fuerza, magnitud y decisión, levanta su voz de protesta y lucha cada día contra este genocidio. Lo mejor de la humanidad, tanto por sus cualidades intelectuales como éticas, ha condenado este acto de barbarie que amenaza con tener consecuencias impredecibles.
Ciertamente, la sociedad panameña ha visto como señales preocupantes el que su gobierno apadrinara la operación "Nuevos Horizontes", mediante la cual más de 3.000 soldados norteamericanos han vuelto a estacionarse en territorio panameño. Igual de preocupantes han sido las recientes declaraciones de altos mandos militares norteamericanos, en el sentido que unos "Nuevos Horizontes" se realizarían, con su consentimiento, en nuestra provincia de Darién. Con preocupación que raya en la alarma hemos recibido las noticias de que usted y su gobierno se han comprometido con la guerra civil que se libra en la hermana Colombia, así como por la declaración, firmada conjuntamente con cuatro gobiernos centroamericanos, con la que se pretende brindar legitimidad internacional a la injustificable agresión contra el pueblo de Irak.
Lo que jamás pudimos imaginar es que los panameños y panameñas nos enteráramos, por cables de agencias de prensa internacionales, que reprodujeron informaciones vertidas por la Casa Blanca de Washington, que su gobierno había adherido a la coalición de países agresores, transformándose así en gobierno beligerante contra el pueblo de Irak y en cómplice de esta guerra genocida. Sin consulta ni información alguna, dándole la espalda al pueblo que usted dice representar, en violación flagrante de claros preceptos constitucionales, usted y su gobierno, bajo su exclusiva responsabilidad, mancillan el nombre de nuestra República, violentan caros principios democráticos, y ofenden al conjunto del pueblo panameño al tratarnos como si fuésemos súbditos obligados a la obediencia ciega y no ciudadanos y ciudadanas dueños de nuestras decisiones y nuestras voluntades.
Así mismo, la ciudadanía se ha visto sorprendida por su intención de proponer un proyecto de ley que, bajo la excusa de lucha contra el terrorismo, pretende cercenar las libertades democráticas constitucionalmente consagradas. Su verdadera intención es la acallar y reprimir a quienes disentimos y luchamos por la paz, la equidad y la justicia. No lo hará usted en nuestro nombre, y por ello defenderemos con la fuerza de los justos las libertades democráticas duramente conquistadas a los largo de la historia por nuestro pueblo.
Por todo lo anterior, lamentamos que usted comprometa en esta guerra infame a su persona, a su gobierno y a los partidos que la apoyan, y la conminamos a rectificar abandonando la coalición que esparce la muerte en el pueblo de Irak y a tomar partido en defensa del Derecho Internacional, violentado reiteradamente por el gobierno de los Estados Unidos y sus gobiernos clientelistas. En este mismo sentido, urge la inmediata salida de los soldados norteamericanos que en están en suelo patrio. Ninguna excusa justifica su presencia, máxime cuando es público y notorio que buscan acercarse a la frontera del Darién para seguir apoyando al ejército y a los paramilitares colombianos que han asesinado ya a varios compatriotas.
Señora Presidenta: NO EN NUESTRO NOMBRE, NO EN EL NOMBRE DE LA NACION PANAMEÑA, de la que con orgullo y dignidad de hombres y mujeres amantes de la paz formamos parte los que durante más de cien años hemos luchado por defender nuestros derechos y no por conculcarlos a nación o pueblo alguno.
Rompa usted con la coalición de la muerte, o de esta vergonzosa y criminal acción usted y su gobierno responderán ante Dios, la Historia y el Pueblo Panameño.
Atentamente,
Comité Panameño por la Paz".