Panamá, 12 de septiembre de 2003.
"Siempre que se predica la verdad contra las injusticias,
contra los abusos, contra los atropellos,
la verdad tiene que doler."
Monseñor Oscar Arnulfo Romero
(29 de mayo, 1977/I-II 74)
Queridas hermanas y hermanos: Nos unimos a ustedes en esta comunicación para convocar toda nuestra capacidad de amar y luchar en la defensa de la vida que representa la seguridad social de las mayorías nacionales.
En la base del descontento social que hoy recorre la geografía nacional está la medida arbitraria, al margen del estado de derecho, con que ha actuado la junta directiva de la CSS y el órgano ejecutivo. No se puede, a base de engaños y mentiras, justificar actuaciones violatorias a la Ley de la CSS y a las normas procesales más elementales para después imponer, a base de represión, medidas antipopulares y antinacionales.
Si como ha dicho el ejecutivo "la Caja es de ustedes, de todos los panameños", ¿por qué recurre el mismo ejecutivo, a mentiras y engaños; a evidentes arbitrariedades procesales y a inventar figuras como la remoción "temporal" o el nombramiento de un subdirector, que ni siquiera contempla la Ley Orgánica de la CSS?. Con la "elegante", pero arbitraria actuación del ejecutivo, ¿en dónde queda la autonomía de la CSS?. ¿Cómo podemos darle credibilidad a las palabras de que "no habrá privatización en la CSS", cuando se violenta la autonomía de la misma y ni si quiera se cumple con las normas procesales establecidas?. ¿Acaso actuar con evidente arbitrariedad, como se ha hecho, no es una forma concreta de fomentar el caos y desestabilizar?. ¿No es la arbitrariedad evidente una forma concreta de violencia, agresión y desorden?. ¿Cómo se puede hablar de paz, seguridad y concordia, al mismo tiempo que se violenta el estado de derecho saltándose la ley y normas básicas procesales?. ¿Cómo pueden decir que les preocupa la institucionalidad de la CSS al mismo tiempo que, como tractor, arrasan la autonomía y la Ley Orgánica de dicha institución?.
No se trata de una lucha "por una persona", como tampoco se trata de "una persona que ha sido removida" como dice el ejecutivo dentro de su campaña de desinformación y cortina de humo, de lo que se trata es de la vida del pueblo concentrada en la seguridad social, vida, seriamente amenazada por los señores en el poder político y económico que pretenden dar otro zarpazo a los fondos de la Caja. La arbitrariedad de hoy, representa un paso previo a la definitiva y mortal privatización de la institución que persiguen banqueros y empresarios insaciables inscritos en la pura y dura economía neoliberal. En este caso, también se trata del estado de derecho; de la seguridad jurídica sobre las leyes sociales y las normas procesales más elementales que se han llevado por delante. De esto es de lo que se trata.
La destitución del profesor Juan Jované solicitada por la Junta Directiva de la Caja de Seguro Social (CSS) y aceptada por el ejecutivo el mismo día, no es más que paso previo para politizar la institución, retomar el asalto a los fondos de la CSS y adelantar la privatización que empujan los señores del capital de dentro y de fuera del país. Juan Jované, Director de la Caja de Seguro Social, denunció enfáticamente que se pretende "quitarle 500 millones a la CSS para botarlos en la campaña electoral".
La CSS pertenece a la población panameña, es una institución pública que debe mantenerse pública y solidaria, razones suficientes, para asumir en serio y en profundidad el deber que tenemos todos de defenderla. La agresión contra Juan Jované, amparada en argucias y normas legalistas absurdas de la Junta Directiva y el Ejecutivo, constituyen una desmedida agresión contra el pueblo-pueblo de Panamá.
¿Qué es lo que tanto duele a los adoradores del dios dinero y a los señores del poder? Como dice un cantautor cubano, "Ahora el águila tiene su dolencia mayor
pues le duele el amor y le duele que el niño vaya sano a la escuela, porque de esa manera, de justicia y cariño, no se afila su espuela.". Duele la verdad contenida en las denuncias realizadas por la administración del profesor Juan Jované. ¿No es deber de la administración de la CSS denunciar a los patrones que descuentan la cuota a los trabajadores y se la roban? ¿Qúe nombre merecen? ¿cómo se les puede llamar a los patrones que descuentan la cuota y se quedan con ella? ¿Cómo se les puede llamar a los que intentan meter mano en los fondos de la CSS? ¿Acaso no es obligación moral de una buena administración exigir el pago de la morosidad que mantiene el sector público y privado con la CSS?
El pueblo panameño debe saber con claridad, que si bien la CSS tiene problemas financieros éstos se deben al no pago de la cuota obrera patronal tanto del sector empresarial como del gobierno; la evasión que se da por medio del no pago de cuota de los gastos de representación: legisladores, ministros, personal contratado para realizar trabajos determinado y los altos funcionarios de la Autoridad del Canal de Panamá, son sólo algunos ejemplos. No se puede negar que en la base de la crisis también está la disminución de trabajadores laborando, de enero de 2003 a agosto del mismo año, han sido despedidos más de 4,753 trabajadores, personas que fueron despedidas de su trabajado. El sector empresarial y el gobierno le deben a la CSS más 100 millones en cuotas obrerapatronal. ¿Pagar lo que deben no sería la primera muestra de auténtica voluntad de solución a la crisis de la CSS?
El Movimiento Popular ha elaborado una propuesta alternativa a la situación de la CSS en la que señalan los puntos centrales como alternativas a la propuesta del sector empresarial y del gobierno. Si se pone alto a la evasión, si se paga el porcentaje que se debiera a la Caja por parte del Banco Nacional, si se replantea la necesidad de un cambio en la política económica del país, si en vez de pagar más de mil ciento dieciocho millones de balboas a la deuda externa, si de los ingresos del Canal se destinara un porcentaje al Seguro para el programa de IVM, entonces la situación del seguro social cambiaría para el beneficios de los asegurados.
Los sectores empresariales en conjunto con algunos sectores del gobierno, han planteado una propuesta llamada de los "dos pilares". Esta propuesta llevaría a aumentar los años de jubilación de las mujeres, a 62 años y a 65 los hombres, aumentar de 15 a 30 años, como base de trabajo, para obtener una jubilación, también plantea eliminar los beneficiarios, lo que significa que usted tendrá que decidir, a qué hijo va asegurar y a cuál va a dejar sin ser atendido en la institución. Detrás de estas propuestas se encuentran dos poderosas transnacionales financieras que ya controlan los fondos de pensiones de Latinoamérica: Citi Bank y BBVA. Ellos son socios con los principales grupos bancarios nacionales: Banco General, Banistmo, Banco Continental, Grupo ASSA. Ellos son los que están detrás de los fondos Pro-Futuro y Progreso que aspiran a controlar los ahorros de los trabajadores de clase media de este país. Ellos son los que dedican fuertes sumas al acoso y destrucción de la Caja del Seguro Social.
El actual sistema de Seguridad Social está basado en el principio de la solidaridad. Todos aportamos solidariamente a una Caja de la cual salen los gastos de salud y jubilación para todos, incluso para los más débiles. Este modelo es el que está en peligro. La alternativa que pretenden imponer es un sistema basado en la capitalización individual. El que tiene dinero, podrá pagarse atención de salud y una buena pensión. El que no tiene, se quedará sin jubilación y con una atención médica de caridad. Lo que está en juego es el principio de la solidaridad.
Esto es lo que aspira el sector empresarial y gubernamental en el marco de la destitución del profesor Juan Jované que representa una piedra en el zapato para impedir la privatización de la CSS. La denuncia hecha por el director de la CSS y el movimiento popular organizado, de lo que representa la propuesta de pilares presentada por la patronal y los organismos financieros internacionales, duele, porque es verdad, como el camino a la privatización que esconde ella.
Al decir de Monseñor Romero, "siempre que se predica la verdad contra las injusticias
" la verdad tiene que doler. A la población empobrecida, toda, le corresponde la defensa de la seguridad social. Que Dios permanezca entre nosotros.
Equipo de Pastoral Social-CÁRITAS PANAMÁ.