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LaCarta
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Panamá, jueves 2 de octubre de 2003. (35 Aniversario de la matanza de Tlatelolco, México)

"La mejor garantía de que no se privatizará la CSS
es el respeto a la Ley Orgánica y a la autonomía de la institución".

Monseñor Carlos María Ariz, CMF
Presidente del Departamento de Pastoral Social-Cáritas
Conferencia Episcopal Panameña.

Queridas hermanas y hermanos: “Luchen con un solo corazón por la fe del Evangelio y no se dejen intimidar por los enemigos. Este será un signo seguro de que ellos van a su ruina y ustedes a su salvación.”. (Filipenses 1,28). Nada mejor que la Palabra de Dios en estos momentos de zozobra, angustia y preocupación por la arbitrariedad, el abuso y la violación que se comete contra la Caja de Seguro Social. Estrechamos nuestras manos y nuestro corazón afectuoso junto a todo el esfuerzo que continúa realizando Juan Jované y amplios sectores de la población porque los panameños mantengamos pública y solidaria la CSS.

Como otro aporte más de solidaridad de la Iglesia Católica que trabaja en Panamá con la justa lucha por la indispensable seguridad social de la población, publicamos aquí el texto íntegro del mensaje de Monseñor Carlos María Ariz sobre la Caja de Seguro Social. Estamos seguros de que ustedes sabrán encontrar en él, la palabra y el compromiso del pastor y la Iglesia que acompaña a su pueblo.

“¿QUÉ PASA CON LA CAJA DE SEGURO SOCIAL?

Como responsable de la Pastoral Social de la Iglesia Católica en Panamá, hacemos pública nuestra honda preocupación por la actual situación que atraviesa el País, con la amenaza que se cierne sobre la Seguridad Social que debe garantizar a los asegurados y a sus familiares, la Caja de Seguro Social.

No basta que en los actuales momentos, la mayoría de los sectores de la población manifiesten su interés en que la Caja de Seguro Social mantenga su condición pública y solidaria. Es necesario que se garantice la fidelidad a esta decisión, tanto en la gestión de quienes la administran como en las decisiones que se vayan a tomar sobre su futuro.

El estado grave de la CSS comenzó hace años; por lo mismo, no es éste el momento oportuno para calificar, difamar o agraviar a nadie ante la situación agónica que dicha Caja presenta en la actualidad, porque "entre todos la mataron y ella sola se murió". Y por lo que se refiere al profesor Juan Jované, hace tiempo que lo conocemos, pues nos ha acompañado en repetidas ocasiones y colaborado desinteresada y honrosamente con la Iglesia en el análisis económico y social del país, a fin de conectar nuestro testimonio cristiano con la sociedad en que vivimos. Sus mensajes siempre han venido acompañados de una gran calidad ética, moral y solidaria.

Por otra parte, no es preciso acudir a la famosa lucha de clases o a las confrontaciones de viejas ideologías para buscar la razón del caos que estamos sufriendo. Vayamos al meollo de la cuestión: Panamá ocupa el segundo puesto de América Latina en la brecha entre ricos y pobres, que cada día se hace más escandalosa. Y esto, queramos o no, se resiente en cada crisis social que sufre nuestro país.

Nos preocupa la forma en que se procedió a separar al profesor Jované de la CSS y el resultado caótico que ha producido en todo el horizonte nacional. A juzgar por el criterio de varias instituciones y personalidades jurídicas del país, parece que en esta ocasión no se observó el proceso establecido en la Ley Orgánica de la CSS.

Por lo mismo, se impone ante todo, incluso con preferencia al diálogo, revisar los fallos legales que se han ido sucediendo, a través de los últimos años, en la administración de la CSS, así como en la situación que hoy afronta el Director General. El análisis de la realidad actual de la Caja, a la luz de su Ley Orgánica, podrá conducirnos a detectar con claridad el cáncer que ha venido minando la salud de la Caja hasta llegar al deterioro que ahora lamentamos.

Esto requiere que todos los responsables de la situación actual de la Caja tengan el debido acceso a las pruebas que deben presentar ante los tribunales a los que posiblemente van a ser convocados. Insistimos en la necesidad de descubrir todos los fallos humanos a fin de llegar al conocimiento del origen y desarrollo del descalabro de la CSS; de lo contrario, se cambiarán las personas, pero el mal quedará sin resolver, con la consiguiente desmoralización y desespero de los jubilados. La mejor garantía de que no se privatizará la CSS es el respeto a la Ley Orgánica y a la autonomía de la institución.

En la Pastoral Social pensamos que no se puede ni es legítimo pretender dar solución a los graves problemas que atraviesa la CSS, actuando al margen de lo que contempla la Ley Orgánica y la autonomía de la propia CSS. Actuar de esta manera pone en peligro el principio básico de la solidaridad que da sentido evangélico a esta institución en la que el pueblo panameño ha depositado toda su esperanza.

Qué bueno sería que todos los panameños practicáramos lo que los Obispos señalaron en la carta Pastoral sobre la Justicia Social en Panamá en el sentido de "promover una mayor transparencia en las estructuras gubernamentales. Por otro lado, es necesario que todos aprendamos a ser honestos en todos los actos de nuestra vida pública y privada". n. 89.

En estos momentos de tensión nacional, de amenazas e intimidaciones abiertas y solapadas, de actuaciones violentas de parte y parte, de paros y movilizaciones, en donde amplios sectores de la población luchan y reivindican el respeto a la Autonomía y a la Ley Orgánica de la Caja de Seguro Social recordamos la Palabra de Dios: "No se engañen: nadie se burle de Díos. Se cosecha lo que se siembra. El que siembra para la carne, cosechará de la carne corrupción y muerte; el que siembra para el Espíritu, cosechará del Espíritu la vida eterna" ( Gal, 6,7-8). Porque la paz es fruto de la justicia.”

Carlos María Ariz, c.m.f.
Obispo de Colón-Kuna Yala

Como bien lo dice Monseñor Ariz, sin justicia no habrá paz. En el movimiento popular, urge la voluntad para construir otra forma de hacer política y tiene que ver con la forma de poder y de participación. Nosotros no estamos buscando seguidores, sino interlocutores porque sabemos que el Reino que queremos construir, aquí y ahora, no lo vamos a poder hacer solos. ¡Que Dios esté entre nosotros!

Equipo de la oficina nacional de Pastoral Social-CÁRITAS PANAMÁ.



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Agosto 2006