Panamá, 11 de febrero de 2004.
"Con los oprimidos había que hacer causa común, para afianzar el sistema opuesto
a los intereses y hábitos de mando de los opresores."
José Martí (Nuestra América)
Queridas hermanas y hermanos: Como saben, las elecciones han sido convocadas para el domingo dos de mayo, cuando se elegirán: de los cuatro hombres propuestos, un presidente, 78 legisladores, 75 alcaldes, 619 representantes de corregimiento y 20 representantes al Parlacén. Al igual que ustedes, sufrimos en carne propia la entrada de lleno a la campaña electoral en Panamá que, para colmo, ya habían iniciado prematuramente desde hace más de un año con todo su derroche de dinero e insultos a la inteligencia de los panameños y panameñas. La Iglesia en la Arquidiócesis de Panamá ha publicado catorce hojas sueltas en donde tratan el tema de las elecciones y la participación política, que como también saben, es mucho más que elecciones y partidos políticos. Una mirada a los catorce temas publicados por la Arquidiócesis nos da una idea bastante completa de cuáles pueden ser las causas reales de la inequidad y la falta de justicia social que impera en el país. Ojalá puedan ustedes recibir, y analizar, los catorce temas propuestos.
El doble discurso, la demagogia y la mentira: práctica de los poderosos
Los verdaderos temas de fondo están fuera de la actual campaña electoral. Son precisamente aquellos que amenazan, como un cuchillo en la garganta, a cientos de comunidades campesinas e indígenas, amenazando también su paz y su seguridad. Estos temas o son tratados con una brutal superficialidad o se miente descaradamente sobre ellos. Partidos y políticos nos dicen que no creen en las privatizaciones, mientras, unos y otros dan pasos para privatizar próximamente lo que aún no se ha privatizado en el país. No olvidemos que cuando se aprobó la Ley 44 del 31 de agosto de 1999, su promotor, Alberto Alemán Zubieta, habló de reubicación, de inundación y señaló hasta la dimensión y elevación de los embalses en cada lago. Ahora dice que los embalses son un temor infundado de los campesinos mal asesorados.
¿Qué se nos pide desde la identidad de fe que profesamos?
En cada una de las hojas sueltas editadas por la Arquidiócesis encontramos el siguiente mensaje: "Cristo: camino, verdad y vida, nos compromete a transformar la realidad.". ¿De qué realidad estamos hablando?. Dicen los obispos panameños en la Carta Pastoral "La Justicia Social en Panamá": "Es bien sabido, incluso reconocido en las estadísticas mundiales, que Panamá es uno de los países con mayor desigualdad socioeconómica en el mundo 1. Se disputa, junto con Brasil, el primer lugar en Latinoamérica de la peor distribución de las riquezas. ¡Qué difícil es hablar de democracia cuando hay una estructura económica que hace más y más grande la brecha entre excluidos y acumuladores!
Vivir en democracia implica la existencia de mecanismos para que cada persona y todas las personas integrantes de la sociedad podamos opinar, participar y decidir en condiciones de igualdad. Es evidente la desventaja en las oportunidades para sectores específicos como es el caso de las mujeres, los indígenas, los grupos de origen africano, los campesinos, los discapacitados y la juventud.
La democracia no se puede restringir a los procesos electorales; por el contrario, para que sea auténtica, tiene que extenderse a todos los campos de la vida. Democracia es más que poder elegir y ser elegido con igualdad de oportunidades: también es poder comer, estudiar, trabajar, tener una casa. Sin embargo, la aspiración de una democracia participativa encuentra serios tropiezos en las condiciones económicas. Estas establecen ciudadanías de diferentes categorías, haciendo que la palabra, la información y los espacios de decisión se concentren en quienes monopolizan el poder económico, que controlan la propiedad de los medios de comunicación social y, en muchos casos, los propios partidos políticos.". (# 17).
¿En qué democracia se sustentan las elecciones panameñas?
La restringida participación electoral a la que nos enfrentamos nos presenta una democracia ridícula que se contrapone a los principios básicos contenidos en la Enseñanza Social de la Iglesia, que desde la praxis de Jesús, nos enseña que la fidelidad a la causa de la justicia es la principal de las obligaciones. ¿Por qué aceptar, fatalmente, los mecanismos de dominación del continuismo que impulsan el bipartidismo panameño y sus partidos satélites? ¿Por qué sucumbir ante la cultura dominante que se sustenta en la tentación del poder, en donde la conquista de audiencia y voto en las elecciones se nos revela como una auténtica política de mercadeo?
A menor soberanía, mayor miseria y exclusión
Los partidos y su democracia restringida nos imponen gobiernos clientes, sin concepción de Patria, de Nación, ni de Estado Nacional. Gobiernos, fruto de los partidos oligárquicos (de derecha, centro o vestidos de izquierda) se encuentran inmersos y sin rumbo propio en la globalización neoliberal. Esto explica que las privatizaciones de los gobiernos de ayer, las continúan los gobiernos de hoy. Lamentablemente nos encontramos ante gobiernos que viven mirando al norte esperando las recetas para implementar las políticas económicas privatizadoras y de "libre" mercado, aunque esto signifique la destrucción de la industria y la producción nacionales. Para los gobiernos clientes, la Soberanía se convierte en un concepto anticuado pero sobre todo en una limitante de las políticas hegemónicas y destructivas que nos vienen del norte. ¿Qué cosas pueden explicar esta forma tan pusilánime de actuar?. La lógica del poder del capitalismo; de la acumulación y acaparamiento; del lucro sin fin. En muchos casos sólo se trata de migajas que se obtienen del capital financiero y las empresas transnacionales que entran en los países con premeditación, ventaja, y alevosía, a devorar los recursos y riquezas nacionales.
La resistencia de los sectores humildes del pueblo
En el mundo, también en Panamá, existen amplios sectores del movimiento popular: campesinos, indígenas, trabajadores, mujeres, pobladores y sectores cristianos, que están dando significativas luchas en defensa de sus derechos humanos, sociales, ambientales y materiales. Las alternativas no están en la democracia restringida y ridícula que nos presenta el viciado sistema electoral que encontramos en la mayoría de nuestros países. No se puede hablar de "transparencia" sin antes analizar a fondo, ¿cuáles son las causas del bajo nivel y la torpeza con que se maneja el tema de las elecciones?, ¿por qué se convierte lo electoral en una especie de terreno pantanoso y corrompido en donde los poderes políticos partidistas, al servicio de los poderes económicos, son los que pueden moverse con destreza?, ¿cómo convocar la conciencia ciudadana o el compromiso político sin legitimar y hacerle coro al viciado proceso electoral que se desarrolla en el contexto del bipartidismo absurdo?
Elecciones, partidos y candidatos neoliberales
El problema de fondo en Panamá, como en muchas otras partes del mundo, es construir los mecanismos para controlar el poder real. Los partidos políticos, lejos de controlar el poder económico, actúan como sirvientes del poder económico nacional y transnacional. Así se expresa en las cuatro ofertas electorales que se nos presentan a los panameños a través de costosísimas campañas publicitarias en busca de seguidores y votos. Cuatro candidatos compiten para ponerse al servicio de un único proyecto común, el neoliberalismo económico e ideológico. Los partidos y sus candidatos, al igual que los distintos gobiernos en Panamá, se revelan como los guardianes del poder económico. Al final de un debate televisivo de los cuatro candidatos, un empresario de la llamada "sociedad civil" comentó, con acierto, que había consenso en los cuatro candidatos respecto a la política económica. Los inversionistas, continuó diciendo, pueden estar tranquilos porque todos los candidatos van a proseguir con la política económica neoliberal. ¡Más claro, agua!
Desde la perspectiva de los intereses del BIEN COMÚN; desde la perspectiva de las mayorías nacionales y desde los sectores más humildes y excluidos, lo que está en juego en las elecciones panameñas no es otra cosa que la reproducción del sistema de economía y de ideología neoliberal que tiene como carta de presentación una mayor injusticia social en el país, en el continente y en el mundo entero. Nos referimos al neoliberalismo económico e ideológico, responsable del descalabro y el desastre que hoy sufrimos en Panamá y en el mundo.
¿Qué hay detrás de las elecciones?
Todo indica que en Panamá el tema de las elecciones constituye, no sólo el plato fuerte, sino la columna vertebral a la que la clase dominante ata todos los debates en el país. En este sentido, la experiencia que han sufrido otros países latinoamericanos en los procesos de elecciones, nos dan una idea muy clara de lo que esto significa en la vida de nuestros pueblos. En Panamá, con la lógica y el poder de los sectores dominantes, las elecciones irrumpen, derrochando enormes cantidades de recursos económicos y sociales; utilizando los grandes medios de comunicación y las instituciones ideológicas de la sociedad para imponer su discusión sobre el poder -sobre quién debe gobernar- de una manera sesgada y engañosa. No podemos dejar de decir la verdad que todo el mundo sabe: Las elecciones en nuestros países caminan a la par de intereses y ambiciones de los poderosos grupos económicos. En este contexto, rebosado de mentiras y engaños, ¿qué es lo se nos pregunta a los panameños y panameñas?, ¿quién debe gobernar?. Dictadura de partidos = partidocracia
Es un hecho que en Panamá, persiste una partidocracia o dictadura de partidos en la que únicamente están representados los sectores de los grupos dominantes que han ido adueñándose del país. Ninguno de los partidos políticos existentes en el Panamá de hoy ha nacido de las raíces de los sectores populares organizados. Todos los partidos políticos en el Panamá de hoy, sin excepción, responden a los intereses elitistas de poderosos sectores de la economía panameña que inundan a las poblaciones con discursos demagógicos. Como tal, estos partidos políticos, están, y han sido concebidos, como partidos que buscan el poder por el poder; por el enriquecimiento de sus negocios, industrias y empresas, a costa de la explotación del pueblo y de la entrega del país a las compañías transnacionales. Así, la democracia formal se presenta a través de un auténtico carnaval político en donde sólo se plantean las propuestas de los distintos intereses de la oligarquía panameña, ligada a los intereses estadounidenses en el país. Si no, ¿por qué la insistencia y apresuramiento de firmar un TLC con los Estados Unidos cuando se sabe que llevamos todas las de perder como nación y pueblo soberano? ¿Qué es lo que le vamos a vender al mercado de los Estados Unidos? O, espantosamente, se proyecta convertirnos en un país maquilero sin derechos sociales ni humanos, sin capacidad ni siquiera de producir los alimentos que nos comemos.
El voto en blanco: una alternativa
Para nadie es secreto que un gran número de panameños no se sienten identificados con ninguna de las ofertas electorales, ni se sienten representados por ninguno de los partidos políticos que patrocinan estas ofertas. No se trata de apatía, muy por el contrario, se trata de una postura lógica y coherente con los anhelos, aspiraciones y luchas que distintos sectores populares han mantenido en el país para lograr una vida digna. El rechazo a las elecciones es también una manera responsable de participación política en donde podemos expresar nuestra convicción de que las reglas del juego, de la actividad electoral en Panamá, no construyen democracia. De allí, que entre las opciones de participación en la campaña política electoral, el VOTO EN BLANCO es una posibilidad que bien vale la pena considerar. La Arquidiócesis lo expresa de esta manera en las hojas número 2 y 14 respectivamente: "Aún cuando no encuentre a ningún candidato digno de su confianza, no se quede en casa. Expréselo con un voto en blanco." "Si después de examinar a sus candidatas, a partir de estas preguntas, no le satisfacen las respuestas, píenselo mejor y si ésta es su decisión vote en blanco".
Resucitaremos
La resurrección de Cristo significa que nosotros resucitaremos a la vida que todos tendremos cuando el universo llegue a su plenitud y extremo de la evolución posible. Mientras no llegue eso, nada ha llegado al fin de la historia. A la liberación sólo medios liberadores nos conducen. El ALCA y el TLC son medios del sistema del poder del dinero, que conducen a un fin de la historia opresivo y represivo para los pueblos latinoamericanos. Con la mirada puesta en lo que es el Reino de Dios, plenitud de humanidad comunitaria, tenemos obligación de rechazar los medios que nos desvían del Reino.
Pensando en las elecciones panameñas, nos despedimos con esta oración inspirada en San Francisco de Asís: Oh Dios, único Señor de nuestra vida, de nuestro corazón y de nuestro destino, líbranos de los falsos señores que tratan de engañarnos con sus promesas, pues no traen ni vida ni paz, y danos fuerza para resistir y para buscar la paz a través de la justicia y del servicio humilde a todos. Amen.
Equipo nacional de Pastoral Social-CÁRITAS PANAMÁ.