Panamá, 8 de marzo de 2004
"La mujer ha pasado a la historia del movimiento obrero como la madre de la Solidaridad,
sin su capacidad de resistencia y de lucha no habría habido movimiento obrero."
M. Araus, Doctora en historia.
Queridas hermanas y hermanos: El 8 de marzo DIA DE LA MUJER, es una historia de solidaridad de los pobres. Son los empobrecidos los que comienzan a unirse para su promoción. Las mujeres luchan por los derechos de ambos sexos, son sensibles por la vida en general, abordan el tema del hambre de la guerra, de la esclavitud y explotación de los niños. Todas sus declaraciones abogan por una solidaridad claramente global e internacional.
Un día para hacer presente el camino recorrido
Al conmemorar este 8 de marzo, a inicios de un nuevo siglo y un nuevo milenio, un aniversario más del día internacional de la mujer es necesario analizar, compartir, reflexionar sobre ¿cuál es la condición de los derechos que tienen las mujeres? En esta sociedad impera un capitalismo salvaje, donde los intereses del dinero, el negocio, el comercio, la guerra, el armamento están por encima de la vida de los más de seis mil millones de mujeres y hombres que habitan el planeta tierra. Las mujeres pro-creadoras de vida debemos tener presente que cada uno de los derechos obtenidos en materia de educación, maternidad, salud, trabajo, han sido “logrados” con la lucha de múltiples mujeres, que en diferentes partes del mundo, han llevado a cabo en torno a una agenda común: devolver al mundo la justicia en la condición y la participación de las mujeres.
Han transcurrido más de doscientos años cuando Olympe de Rouge publica su libro (1789): “La Declaración de los Derechos de la mujer”.
El 8 de marzo de 1857, cientos de obreras textiles del Bajo Manhattan, en Nueva York, salen a las calles para protestar por sus espantosas condiciones de trabajo. La protesta fue brutalmente reprimida.
El 8 de marzo de 1905, las obreras rusas iniciaron un movimiento de huelga, contribuyendo de manera organizada al inicio del movimiento revolucionario que terminaría por derrocar al zarismo e instaurar el socialismo.
El 8 de marzo de 1908, obreras en Nueva York ocupan el local de la fábrica en demanda de la jornada de 8 horas de trabajo, por salarios justos y por mejores condiciones laborales, los patrones incendiaron el local y 129 obreras mueren carbonizadas. Este hecho llevó a que en 1910, en la Conferencia Internacional de mujeres socialistas realizada en Alemania, Clara Zethin, infatigable luchadora por la emancipación de la mujer, propusiese que el 8 de marzo fuera declarado “Día internacional de la mujer” en homenaje a las luchas de las obreras norteamericanas y rusas en esa fecha. La propuesta fue aceptada, pero no fue hasta 1975 que los países miembros de las Naciones Unidas, deciden establecer oficialmente y a nivel mundial, el 8 de marzo como “Día Internacional de la Mujer”. Con estos hechos sobresalientes, que representan la lucha por sus derechos, la mujer conquista el día internacional de la mujer.
Un día para identificar las amenazas de hoy
En el mundo hay mil millones de personas pobres, de ellas seiscientos millones son mujeres lo que representa el 60 por ciento.
En las últimas décadas se ha incrementado en un 50 por ciento el número de mujeres del campo que viven en absoluta miseria.
Las políticas neoliberales que se aplican en nuestros países tienen efectos destructivos para los seres humanos. Estas políticas basadas en la concentración de capitales en manos privadas y en el abandono del Estado de su responsabilidad de suplir servicios básicos como salud, educación, energía eléctrica, telecomunicación, vivienda y trabajo a la mayoría de la población, ha contribuido a aumentar el empobrecimiento y la exclusión en el mundo.
Según informes del Indicador de Desarrollo Humano (IDH-1998), en el mundo hay mil millones de personas empobrecidas, de ellas seiscientos millones son mujeres lo que representa el 60 por cinto. En las últimas décadas se ha incrementado en un 50 por ciento el número de mujeres del campo que viven en absoluta miseria. En 1998, el gasto militar anual en el mundo fue de 780 mil millones de dólares (IDH). Si este dinero se destinara a los hogares que viven en pobreza y pobreza extrema contribuiría a solventarlos. ¿Cuántas enfermedades se erradicarían? ¿Cuántas escuelas se podrían construir? ¿Cuántos hospitales? ¿Cuántas granjas agrícolas, entre tantas otras que servirían para el bien de la humanidad y no para su destrucción? En el mundo hay recursos para resolver las necesidades básicas de la población pobre.
Un día pare reconocer los efectos de las políticas neoliberales en la mujer.
En el trabajo:
En Panamá, un país con una economía fundamentalmente de servicios, cientos de mujeres laboran en el comercio, teniendo hora de entrada, pero no de salida. No se les paga horas extras, se les solicita prueba de embarazo o de horto al solicitar el empleo.
Según la Organización Internacional del Trabajo (OIT) en el mundo hay mil millones de trabajadoras y trabajadores desempleados o subempleados. Las personas más afectadas por el desempleo son: las mujeres jóvenes (60 millones de jóvenes buscan trabajo), las mujeres, las minorías étnicas, discapacitados y los que no tienen preparación o mano de obra calificada. La OIT señala que en los últimos 20 años la mayoría de las personas que ingresan al mercado del trabajo son mujeres.
La aplicación de las políticas neoliberales ha llevado a modificar en 1995 el Código de Trabajo, eliminando conquistas fundamentales a las y los trabajadores. El realizar contratos de trabajo cada tres meses, sin límites, no permite la organización sindical, y por ende los reclamos de las trabajadoras se ven limitados. En Panamá, un país con una economía fundamentalmente de servicios, cientos de mujeres laboran en el comercio, teniendo hora de entrada, pero no de salida. No se les paga horas extras, se les solicita prueba de embarazo o de horto al solicitar el empleo. En el sector público, según informes de la Federación Nacional de Servidores Públicos (FENASEP), más de 45 mil trabajadores no gana el salario mínimo, un alto porcentaje son mujeres trabajadoras manuales, además de contar sólo con esta entrada económica en la familia.
El desempleo en Panamá, según cifras oficiales, se calcula en un 13%; sin embargo, el desempleo femenino se calcula en un “20.1 por ciento; el empleo doméstico ha aumentado durante la presente década a una tasa promedio anual de 8 por ciento”, significa que más de 45 mil mujeres laboran o llevan a cabo labores domésticas. Un trabajo en el que “no hay horario”, y en muchos sitios no pagan las prestaciones sociales debidas. La mayoría de las trabajadoras domésticas son mujeres que vienen del interior del país.
Según el INDH Panamá 2002 hay una marcada diferencia salarial en detrimento de la mujer en todos los grupos.
En la salud:
Las políticas neoliberales al hacer los recortes presupuestarios, en salud, educación, ha llevado a que enfermedades erradicadas vuelvan a proliferar. A finales de la década del 80 se cerró la oficina del SNEM (Servicio Nacional de Erradicación de la Malaria); se des pidieron trabajadoras y trabajadores por órdenes del Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional ya que había que pagar la deuda externa. En el año 2003 se dieron más de cuatro mil casos de malaria: y ha ido en aumento en lo que va del presente año. La tuberculosis, que también había desaparecido, por eso el Hospital Nicolás Solano dejó de ser un hospital para quienes padecían dicha enfermedad. Hoy se vuelve a vender en las escuelas las estampillas de la OPAT ya que más de 1,200 casos de tuberculosis se ha dado en cada uno de los últimos años.
Hoy, muchos puestos de salud han desaparecido y los servicios prestados por la CSS se han limitado, desde luego, a quien más afectan es a la mujer ya que es ella quien como madre debe acudir a estos centros.
En la educación:
En el ámbito de la escolaridad la diferencia entre hombres y mujeres es mínima registrándose una cobertura 91.2 por ciento los niños y 90.7 por ciento las niñas. Es necesario anotar que hay niños que desertan del sistema educativo en un 4.9 por ciento y que en Panamá hay 189.000 personas mayores de diez años que no sabe leer y/ó escribir, lo que representa el 10.7 por ciento (Panamá: la niñez y la mujer en la encrucijada del año 2000).
En lo educativo hay un nivel paritario en cuanto a niño-niña, pero esto no se refleja en lo que respecta al salario y a la posición laboral que es desventajosa para las mujeres.
Un día para analizar los retos de la realidad de Panamá
Panamá tiene una población de tres millones cien mil personas, una deuda externa de ocho mil ciento dieciocho millones de dólares y paga mil doscientos millones de balboas en el 2004 a la deuda externa. Ha privatizado los servicios de luz, teléfono, hizo reformas al Código de trabajo e impuso una reforma tributaria.
Hoy, más del 25 por ciento de los hogares son jefaturados por mujeres a quienes las privatizaciones de los servicios básicos como la luz, el teléfono, las reformas tributarias y el aumento del pasaje ha deteriorado y ha hecho más angustiante el amanecer de cada día. Esto ha significado para las mujeres panameñas:
+ Que trabajamos más y ganamos menos.
+ Limitado nivel de comunicación, más deficiente y más caro.
+ No se puede organizar en sindicatos. Ejemplo trabajadoras bancarias, comercio, etc.
+ Pagar más luz y alumbrarse menos.
+ Tener menos posibilidad de recreación.
+ Un servicio de salud cada vez más deficiente.
+ Altas índices de violencia producto del desempleo.
8 de marzo, un día para comprometernos
Este panorama nos debe llevar a que analicemos la situación en cada área y sector, a que busquemos, así como lo hicieron las obreras de Nueva York la unidad, el compromiso para luchar y garantizar una mejor calidad de vida a todas y a todos. Algunas actividades en las que podemos comprometernos:
+ Más esfuerzos de capacitación con las mujeres.
+ Impulsar la renacionalización de las empresas que se han privatizado.
+ Poner un alto al pago de la deuda externa.
+ Participar como mujeres en la comunidad, en el gremio, en la Iglesia.
+ Exaltar los valores de honestidad, respeto, compromiso y asumirlos como tal.
La historia de dominación está escrita por los que dominan. A su servicio han estado poetas, artistas e historiadores. El 8 de marzo nos cuenta la historia actual de las víctimas injustamente ofendidas y avasalladas. Los seres humanos estamos llamados a reconocer y valorar en su justa dimensión el inestimable trabajo de reproducción de la vida, cuidar la casa, educar a los hijos, y transmitir junto con la leche materna, los valores que sustentan la cultura. Y, junto con este reconocimiento, el compromiso de superar la práctica injusta de depositar estas responsabilidades estimables “exclusivamente” sobre los hombros de las mujeres. Las mujeres, igual que María necesitamos tiempo y fuerzas para entregarnos a la causa del reinado del Dios. Queremos hacer posible un mundo que colme de bienes a los hambrientos y exalte a los humildes.
Ojalá este 8 de marzo sea una nueva oportunidad para revisar el camino de la equidad, de la igualdad, de la justicia y el empeño por la trasformación en que hombres y mujeres compartimos sueños y responsabilidades. No hay lugar para actos “decorativos” que intenten contentar con flores y palabras los corazones heridos por la discriminación y la desigualdad. Deseamos que este día realmente pueda ser un alto en el camino para revisar asuntos pendientes y renovar la lucha.
¡Que Dios esté con nosotras!
Equipo nacional de Pastoral Social-CÁRITAS PANAMÁ.