¿QUIÉNES SON LOS VIOLENTOS?
“He venido para que tengan vida
y la tengan en abundancia”
Juan 10,10
A los gobernantes, a los medios de comunicación, a la Iglesia, a la comunidad; a todos los jóvenes de Centroamérica, México y Panamá, en especial, a aquellos que están organizados en maras, pandillas y bandas.
Hombres y mujeres pertenecientes a diferentes organizaciones que creemos en la construcción de paz y en un mundo de armonía, nos reunimos en Guatemala del 11 al 14 de julio para analizar el tema de la violencia, sus causas y diversas expresiones.
Realidad de la violencia
Existe una situación de violencia en todo el continente. Esta violencia es producto del sistema generador de muerte, el sistema capitalista, sustentado en la ideología neoliberal que produce exclusión, desesperación y dolor, acorralando a los jóvenes en la delincuencia y propiciando un sentimiento de temor, inseguridad y desconfianza social generalizada. En este contexto destacamos el accionar de las pandillas y los métodos alternativos de inserción social.
Este fenómeno también es causado por una sociedad que practica el castigo y la represión como mecanismo de solución a la violencia. La acción violenta genera en los jóvenes formas organizativas que surgen como respuesta a la violencia estructural, también genera una cultura de discriminación y exclusión en las escuelas, las iglesias y la familia; y por la falta de propuestas adecuadas de desarrollo se perpetúan el empobrecimiento y la marginación de la juventud de los derechos sociales: empleo digno, educación y salud de calidad.
Diagnóstico de la violencia
Vivimos en un sistema capitalista que se sustenta en la ideología neoliberal que produce exclusión, desesperación y dolor.
La política de mano dura que impulsan varios gobiernos de la región y los intentos de legalizar la pena de muerte, con el pretexto de prevenir la violencia y con la excusa de garantizar la “seguridad ciudadana” sólo sirven para justificar el intervensionismo norteamericano, el armamentismo y la militarización de la sociedad. La calificación de terroristas que se aplica a los jóvenes integrados en las maras, pandillas y bandas, forman parte de estas políticas de represión. Los gobiernos carecen de políticas públicas destinadas a eliminar las verdaderas causas que generan y provocan la violencia.
Estas políticas son una estrategia equivocada para solucionar el fenómeno de la violencia, dañan la dignidad de la persona, la convivencia ciudadana y son antievangélicas.
Por lo tanto: rechazamos y denunciamos el uso de todo tipo de violencia venga de donde venga y practíquela quien la practique. La violencia sólo engendra violencia. Proponemos superar la violencia con caminos de paz.
Urgencias para la paz
Este encuentro nos ha permitido valorar los esfuerzos de los jóvenes por construir nuevas relaciones sociales. Hemos conocido experiencias que rehacen el tejido social, basadas en la solidaridad, la justicia restaurativa y la hermandad. Creemos que todos los factores que provocan las situaciones de violencia pueden y deben ser superados.
Reconocemos los esfuerzos que están realizando muchas instituciones para lograr la rehabilitación, inclusión e inserción buscando establecer nuevas oportunidades de superación personal y colectiva de los jóvenes. Hemos encontrado sintonía en los objetivos, visión y misión de las distintas organizaciones y participantes en este encuentro. Urge abrir más espacios de escucha, participación y protagonismo a los jóvenes en todos los países de Centroamérica.
La Buena Nueva
Desde nuestra fe, afirmamos que el Reino de Jesús es Reino de inclusión. El reconocimiento de valores éticos favorece la reconciliación. La conversión de los violentos sólo será posible trabajando desde la perspectiva de Jesús con una actitud de amor y perdón. La sociedad produce violencia, en cambio, el Reino de Dios produce misericordia.
Como Iglesia
Pedimos perdón porque nuestra pastoral no ha sido capaz de escuchar y entender las necesidades de los jóvenes pandilleros. La Iglesia debe abrir sus brazos y convertirse en espacio en donde los jóvenes de todos los sectores sociales puedan construir sus sueños y esperanzas.
Nos pronunciamos y rechazamos los abusos que los gobiernos cometen en contra de los jóvenes en alto riesgo, de la misma manera que rechazamos los abusos que las pandillas cometen contra la sociedad; por lo tanto, proponemos entrar en diálogo con el fin de buscar soluciones conjuntas, lo que implica establecer espacios para acompañar a los jóvenes en situaciones de vulnerabilidad y riesgo compartiendo con ellos la experiencia de la Buena Nueva de Jesús. Estamos llamados a realizar acciones de sensibilización dentro de la propia Iglesia y en la sociedad sobre la vulnerabilidad de los jóvenes en alto riesgo y la necesidad de prevenir situaciones que los empujan a la violencia.
Estamos convencidos que hay una nueva forma de vivir y ver la vida: practicando el perdón y empeñándonos en procesos de construcción de paz y transformación de las relaciones de poder; son los caminos para eliminar el estigma que la sociedad le impone a los jóvenes pandilleros.
Como cristianos y seres humanos, sabemos que hoy, y al final de los tiempos, nos examinarán en el amor:
Estuve en una pandilla y no me acompañaste.
Estuve en la cárcel y no te sentí cerca;
me trataron como antisocial y no me defendiste.
Me juzgaste sin oírme.
Me señalaste sin conocerme
Cada vez que lo hiciste, con un miembro de una pandilla conmigo, lo hiciste.
Dado en la ciudad de Guatemala, Centroamérica, a los 14 días del mes de Julio de 2005
Pastoral Social-Cáritas de México / Cáritas de Guatemala / Cáritas de El Salvador Pastoral Social-Cáritas Honduras / Cáritas de Nicaragua / Pastoral Social-Cáritas Costa Rica / Pastoral Social Cáritas-Panamá / Oficina de los Derechos Humanos del Arzobispado de Guatemala Red Centroamericana de Organizaciones de Intervención en el Sufrimiento Social / HOMIES Unidos de El Salvador / Asociación Grupo Ceiba. Pastoral Penitenciaria (Honduras, Panamá y Guatemala) / Pastoral Juvenil (Costa Rica, Guatemala y Panamá)
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